sábado, 29 de mayo de 2010

César Azcárate prevé ampliar el aforo hasta las 55.500 localidades



BILBAO. La ingeniería Idom se ha visto en un escenario de tirar de esbozo tras esbozo. Tres años de continuas pinceladas. Pendiente de los retoques que le mandaban desde la sociedad San Mames Barria. Es el precio que se paga cuando existe una dependencia de los ajustes económicos y estratégicos de un proyecto de envergadura, que soporta una inversión de 157 millones de euros y donde se penaliza cualquier detalle que se pueda dejar al capricho de la improvisación.

El futuro San Mamés, que empezó a nacer ayer con la colocación de la primera piedra, será realidad en el primer encuentro oficial de la temporada 2013-14, cuando abra sus puertas a una nueva era. Para entonces, estará operativo en tres cuartos del mismo, a la espera de que a lo largo de 2015 se ponga el último tornillo que finiquite la nueva maravilla del Athletic.

Con la primera inauguración del complejo, serán 35.000 personas, cifra que responde a la actual masa social de la entidad rojiblanca, las que ocupen sus respectivos asientos. Dos años después, el aforo se irá a los 53.000, tope del futuro San Mamés. Sin embargo, esta capacidad no será rígida. El proyecto se reserva un retoque posterior. Es decir, que queda margen para una nueva operación, destinada a ampliar el aforo en 2.500 localidades más, con lo que se rebasaría los 55.500 asientos, con lo que se acercaría a los conceptos manejados en el proyecto original, que apuntaba una capacidad de 58.000 personas.

César Azcárate, arquitecto encargado del proyecto de construcción del futuro estadio, así lo desveló ayer. No puso fecha a esa hipotética ampliación, que se analizará "una vez que se conozca la respuesta de la masa social", aunque sí apuntó que los permisos se ajustan a la normativa de edificación, por lo que se desactivarían inconvenientes en la faceta urbanística.

Ese aforo extra se aplicaría, previsiblemente, en la segunda de las dos alturas de gradas que lucirán el estadio, que ha tenido que renunciar al tercer anillo, mientras que sí tendrá uno intermedio que albergará los palcos VIP, los cuales generarán unos ingresos de los que se carece con la estructura del actual San Mamés.

HORA DE LA MAQUINARIA Las máquinas comenzarán a partir de hoy a poner el reloj en marcha. Lo harán dentro del proceso de demolición de los cimientos y desescombro de los terrenos de la antigua Feria Internacional de Muestras de Bilbao, donde se levantará la nueva joya de la corona del Athletic, una inmensa parcela en la que ya se afanan las grúas y camiones que levantan el primero de los edificios de la UPV que dan forma a la futura unidad urbanística de todo el área de San Mamés.

Azcárate explicó que estos trabajos se sumarán a los iniciales que se asocian al proceso constructivo del complejo, por lo que el esqueleto del nuevo estadio del Athletic podrá ser admirado a partir del otoño de 2011, cuando todo el entorno rojiblanco se podrá hacer una idea palpable del diseño del campo.

De esta forma, se pondrá en marcha una nueva maquinaria, la que absorbe a todo el papeleo y formalismo de los requisitos y matices de los concursos públicos de construcción, adjudicación de los equipamientos de los usos públicos que se acuerden (polideportivo municipal, pista de atletismo...) y demás tareas auxiliares, con lo que se dará cuerpo al contenido.

El actual San Mamés, denominado ya como viejo, albergará su último servicio al final del curso 2012-13, precisamente cuando cumpla cien años de vida. Una efemérides que dará paso a su derribo, con lo que se consumará la transición al futuro estadio, a muy pocos metros de distancia.

Será, por tanto, un verano en el que se guardarán infinidad de emotivos recuerdos para entrar en un escenario de nuevas ilusiones. "La mudanza se entiende como un proceso que habrá que mimar en todos sus conceptos", sentencia Azcárate, convencido de solventar las dificultades que surjan en el camino.

Fuente: Deia