jueves, 11 de junio de 2009

Nou Estadi del RCD Espanyol, un estadio funcional, bonito y barato

El Espanyol ya tiene su estadio. Muchos años después de su salida de Sarriá acuciado por las deudas, el Espanyol ya puede fardar de su nuevo estadio, un estadio coqueto, muy inglés y que adecuado a su masa social cumple contodas las exigencias ed un estadio 4 estrellas de la UEFA, y que ha tenido un coste muy inferior de las cifras que se manejan para el nuevo San Mamés.

Es la clara muestra que se pueden hacer estadios muy dignos de forma económica. ¿Bilbao y el Athletic necesita un estadio 5 estrellas? ¿Para una futura e imprevisible final de Champions dentro de 20 años? ¿O únicamente para alardear? El debate está encima de la mesa, y aquí, en el Blog puedes dejar tus opiniones sobre este nuevo estadio, y el previsto para el Athletic.


El Espanyol tomará posesión el 5 de Junio del estadio de Cornellà, que ha costado 65 millones de euros


JUAN TERRATS / RAÚL PANIAGUA
BARCELONA



Después de muchos meses de ilusiones e incertidumbres, la nueva casa blanquiazul inicia la verdadera cuenta atrás. El estadio de Cornellà-El Prat es ya una realidad y hoy tendrá lugar el acto oficial que certifica el final de las obras. La afición deja un campo de alquiler para volver a disfrutar de un templo propio, lo que no ocurría desde la triste demolición de Sarrià. El 2 de agosto se celebrará la inauguración ante el Liverpool y los pericos disfrutarán de una instalación excelente tras evitar el descenso con un final de temporada genial. Montjuïc es pasado, Cornellà es el presente y el futuro.

El 21 de septiembre de 1997, un día después de la desaparición de la bombonera de Sarrià, Francisco Perelló, presidente del club desde 1993 a 1997, sentenció: "La de Sarrià era una muerte anunciada. Ahora empieza una nueva era. Me voy con el deber cumplido. El Espanyol está salvado. En el futuro construiremos un campo nuevo". Nadie creyó en aquella previsión del veterano dirigente. Era una utopía. El Espanyol se iba de realquilado al Estadio Olímpico de Montjuïc sin proyecto deportivo ni patrimonio. Incluso un amplio sector de la ciudadanía solo daba unos años de vida a la entidad catalana.

REUNIÓN DE DANI CON LARA
En abril del 2001, José Luis Morlanes, concejal de urbanismo de Cornellà, mantuvo una reunión con Enric García Castany, director general de World Trade Center. El concejal esperaba lograr de esta empresa unos 12.000 euros para cerrar el patrocinio del equipo de fútbol de la ciudad. En la reunión, salió el tema del plan urbanístico que se estaba forjando en el polígono de Almeda, y García Castany le comentó la posibilidad de que Cornellà pudiera acoger a un equipo de Primera. "Hay terreno para construir un campo", le recordó.

Morlanes salió convencido de esa posibilidad y enseguida se lo transmitió a José Montilla, el alcalde. García Castany, por su parte, contactó con Ramón Raventós, consejero del Espanyol, y le enseñó la parcela, degradada, donde se construiría la nueva casa del Espanyol. Hoy, ocho años después de aquellas tímidas conversaciones, el Espanyol celebra la entrega de la certificación final de las obras. "Lo veíamos como una utopía, pero ahí está nuestra casa", afirma Dani Sánchez Llibre, el presidente del Espanyol que dejará el cargo después de cortar la cinta pese a tener mandato hasta el 2011. Ayer ya tuvo el primer contacto con José Manuel Lara en busca de una transición tranquila y dentro de 15 días se volverán a reunir.

El club compró aquella parcela de 182.000 metros cuadrados por 360.000 euros y el 1,9% del capital social del club (150.000 euros), unos terrenos que tenían una calificación de sistemas. La idea era vender parte de la parcela por 39 millones de euros a Lar-Grosvenor por la explotación del centro lúdico y familiar que se alzaría junto al estadio. Esta venta debía financiar el campo.

39.500 ESPECTADORES
Las predicciones se quedaron cortas. El campo ha pasado de los 36 millones de euros iniciales a 65 millones, y Lar-Grosvenor vendió a Acciona el centro lúdico por 72 millones. Lo que iba a ser coste cero --algún consejero habló de que el estadio iba a salir gratis al Espanyol--, ha superado las previsiones del club que ha debido de renegociar el crédito sindicado de 54 millones y pedir otros 20 millones a los bancos poniendo como aval una parte de los terrenos de la Ciudad Deportiva de Sant Adrià.

El punto flaco del proyecto ha sido la financiación. El campo nuevo ha tenido un coste final de 65 millones, a los que hay que sumar otros 20 de las obras de urbanización de la zona. El 92% de la instalación está cubierta y la capacidad del estadio es de 39.500 espectadores. Esta semana, por otra parte, han comenzado las obras de la rotonda a cargo del Ministerio de Fomento.

En este macroproyecto han intervenido dos ayuntamientos, cuatro conselleries, un ministerio en Madrid, y hasta el Parlament tuvo que aprobar una ley para desarrollar el centro lúdico y familiar. El club tuvo que comprar unos terrenos en Santa Coloma de Cervelló y Sant Boi como compensación urbanística y las citas en los departamentos de Medio Ambiente, Urbanismo, Comercio, Política Territorial fueron constantes, al igual que las reuniones con la UTE Stadium, formada por Fomento de Construcciones y Contratas y Copisa, las constructoras de "un estadio del siglo XXI", asegura Mark Fenwick, uno de los arquitectos.

El Govern de la Generalitat tuvo que aprobar la modificación del Plan General Metropolitano en la Plana de Galet, para permitir la construcción del campo en el 2004. "Tendremos un estadio de Primera División, rodeado de una zona de ocio y comercial", afirma Luis Tejedor, alcalde de El Prat, que siempre ha entendido que la presencia del Espanyol potenciará el Eixample Prat Nord. El nuevo estadio está ubicado en el parque Esportiu Llobregat, una zona privilegiada en cuanto a instalaciones deportivas.

UN ICONO DE BARCELONA
Esteban Gasulla, el arquitecto que ha seguido paso a paso la construcción del campo, califica la instalación como "un hito iluminado, un edificio con luz propia, que respira una frescura mediterránea. Este campo es un nuevo icono de Barcelona que, por un lado, tiene la torre Nouvel y, por el otro, un cilindro apaisado iluminado. Esta instalación no va a dejar indiferente a nadie", dice Gasulla. Ni siquiera a los rivales, que notarán las presión de las gradas. "Es un campo para vivir y vibrar, en el que hemos intentado recobrar el espíritu de Sarrià", insiste el arquitecto.

El Espanyol ya tiene campo --en el que está prohibido el rojo por la posible semejanza con los colores del Barça-- y una afición que ha respondido en los peores momentos. Ahora solo falta un bloque que ilusione a los pericos. "A buen campo, buen equipo", pidió Javier Clemente, por entonces el técnico blanquiazul, el día que se dio a conocer el proyecto del estadio, en marzo del 2003.
















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