viernes, 31 de enero de 2014

Doherco pierde 280.000 euros tras asumir una quita en las obras del nuevo San Mamés

Tuvo que aceptar la rebaja para cobrar después de un año por el granallado y pintado de la tribuna del campo del Athletic

SALVADOR ARROYO



El prestigio empresarial y el 'extra' de promoción que se derivan de participar en el que hoy es el proyecto más emblemático de Bilbao no le ha salido a cuenta a Doherco. La industria del polígono de Bayas, dedicada a la fabricación de pinturas y barnices, y de la que es propietario el presidente del Consejo Regional de Cámaras de Comercio de Castilla y León, Fernando Escobillas, ha perdido 280.000 euros debido al impago de una parte importante de la factura por los trabajos que realizó en el nuevo San Mamés. Concretamente, por el granallado y pintado de la tribuna principal.

Doherco ha tenido que asumir una quita del 53% para cobrar, después de un año, y con un pagaré que solo podrá canjear a partir del 24 de abril. Y lo ha hecho, según confirma el propio Escobillas, tras desembolsar «hace siete u ocho meses» a Hacienda el 21% del importe total en concepto de IVA. «Ahora a ver cómo reclamamos la deducción de la cantidad, otros 60.000 euros».

El golpe «es duro» para la contabilidad interna. Pero «afortunadamente podemos seguir adelante sin que afecte a la plantilla. Otras se han encontrado en peor situación». Porque Doherco formaba parte de un grupo de «nueve o diez» subcontratadas que tuvieron que plegarse a las condiciones que, indirectamente, se les impuso desde la Unión Temporal de Empresas (UTE) integrada por Acciona, Inbisa, Altuna y Uria y Murias, con la que la sociedad San Mamés Barria contrató la estructura metálica y de hormigón del nuevo estadio del Athletic -hoy construido en un 70%-. La UTE, según el relato del propio Escobillas, contrató a Industrias Metálicas Integralia SL, afincada en Toledo, para desarrollar el proyecto del esqueleto.

«Nuestro cliente principal no era la UTE si no el fabricante de la estructura metálica, Integralia. Pero la UTE le puso una cantidad de inconvenientes y le retuvo 800.000 euros. Y por unas mejoras, no le pagó 900.000. Total, nos ha pagado a nosotros y el otro (en alusión a la industria de Castilla la Mancha) se ha quedado sin el dinero y la UTE se ha ahorrado un montón». El también presidente de la entidad cameral de Miranda cifra en dos millones de euros el global de la cantidad adeudada en función de esa quita.

Agujero insoportable

Doherco no ha sido, en cualquier caso, la más perjudicada. Otras, como Grúas Ibaiondo, debió aceptar un descuento que rondaba los 540.000 euros. En la relación que, a bote pronto, da Escobillas figura también Ulma «y una empresa que trabajaba con chapa, que al final tuvo que cerrar (no la cita) porque se ha encontrado con un agujero que no ha podido soportar».

El calado del proyecto, el importante respaldo político e institucional que tiene y, «por supuesto, el atractivo y el prestigio que da participar en algo tan importante» como la construcción de San Mamés llevaron a su empresa a aceptar un contrato «en el que ya tuvimos que ajustar, porque la situación económica es la que es». Escobillas fue quien más apostó por la implicación de Doherco, que ya había realizado trabajos similares en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína o el Zubizuri (o Puente Blanco) que une las dos orillas del Nervión, obra del arquitecto Santiago Calatrava.

«Yo estaba muy a favor de entrar porque detrás estaba el Athletic, con todo lo que eso supone». Distintas secciones de la tribuna pasaron por Miranda durante meses para recibir tratamiento en las instalaciones en una parte de los 21.000 metros cuadrados que Doherco ocupa en Bayas. Prácticamente la totalidad de las piezas salieron de la ciudad preparadas para su ensamblaje directo en Bilbao «al margen de retoques que pudieron hacerse allí si había algún fallo por causa del transporte, etcétera».

Los problemas para liquidar las facturas surgieron prácticamente desde el primer momento. El calendario se descuabraba una y otra vez. «De los presupuestos se facturó primero con las fechas que se hizo (terminación de distintas fases del trabajo). Luego se habló de pagar a 60 días, después a 180. Y vencido este plazo se nos entregaron otros pagarés más a 90 días». Nuevo vencimiento. Es entonces «cuando la UTE nos convoca a todos nos ofrece cobrar solo el 47% de la factura». Y ni siquiera este planteamiento llegó a hacerse efectivo «porque creíamos que íbamos a cobrar en el momento y nos entregaron pagarés que se harán efectivos el 24 de abril».

Una larga lista de incumplimientos que llevó a Escobillas a plantarse e, incluso, a abandonar la reunión. «Me negué a firmar en un primer momento, pero al final tuve que ceder, porque si yo decía que no los demás tampoco cobraban». Aún hoy insiste en que era partidario de «esperar hasta el final» de reclamar judicialmente el total de lo adeudado. «Pero otros no podían esperar y, por compañerismo accedí». Cobrar el 47% era la Opción A. La B estaba en esperar «3 ó 5 años» y confiar en llegar a percibir todo «o el 20%, quién sabe. La cuestión que es quizás para entonces algunos ya no habrían aguantado».

Ante notario el propietario de Doherco y los representantes del resto de las empresas que aceptaron la quita se comprometieron a no reclamar en el futuro cantidad alguna ni a la UTE Acciona, Inbisa, Altuna y Uria y Murias, ni al Athletic «ni a nadie». La pérdida de los 280.000 euros diluye, según confiesa Escobillas, la «posibilidad» del reparto de una prima entre todos los trabajadores de la empresa que participaron en un proyecto que se asumió como «algo más» que una operación comercial rutinaria. ¿La lección? «No te puedes fiar de nadie. El dinero o avales y garantías de cobro por delante. Este es el país que tenemos; la defensa que tenemos las empresas», apostilla.


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Fuente: El Correo