domingo, 15 de septiembre de 2013

El reto de construir otra Catedral

Alberto García

El viejo San Mamés habría cumplido su centenario en agosto. No llegó por unos pocos días. Nuevos tiempos. El arco, su símbolo, descendió definitivamente 'a las alturas' el 3 de julio tras haber permanecido vigilante desde 1953. No se puede decir que el nuevo campo naciese ayer, pero sí vivió su primera comunión entre leones y socios. Empieza de verdad ese trabajo de mudanza, de trasladar la esencia al nuevo escenario. Espectacular. Al Athletic le queda escribir su particular 'Los pilares de la tierra', construir una nueva Catedral. No solamente es colocar las piedras, significa dotarle también de alma. Sentimiento.



El 26 de mayo de 2010 se puso la primera piedra del nuevo San Mamés, que costará menos de lo presupuestado inicialmente. Serán unos 175 millones de euros. Césped y piedra del viejo con una cadena de históricos del club. Mano a mano. Unos pocos metros de distancia. No estará terminado del todo hasta la primavera de 2015. Entonces, ya disfrutará de toda su capacidad para 53.000 espectadores. Mientras, serán los socios casi en exclusiva los que puedan acudir al campo. Ayer tenían acceso los que tenían en su poder el nuevo carnet. Nueva llave.

Y ellos fueron los que ayer protagonizaron una especie de ensayo general. En el momento de máxima asistencia, habría un tercio pasado. Más de 10.000 socios. Pero fue un constante flujo de entradas y salidas. Al margen de presenciar el entrenamiento de los de Valverde, el gran objetivo era encontrar sus nuevas ubicaciones. Comprobar cómo se ve el juego desde el asiento. En una tribuna se lee Athletic y cuando acaben las obras se completará la palabra club. También observaron que quedan rematar algunas cosas y pudieron comentarlo en los ambigús del campo que ya estaban abiertos.

El equipo fue recibido con aplausos. Se repitieron en algunas acciones del partidillo organizado por Txingurri. Y en algún momento, sobre las 20.40 horas, hasta se cantó lo de "Athletic, Athletic, geuria". Aunque esa gran interacción está por llegar. Los focos ya se encendieron, pero el espectáculo de verdad todavía no ha comenzado. Hay una frase que, más o menos, reza algo así como "los sueños nunca desaparecen si las personas no los abandonan". Es la tarea inmediata, dar continuidad al espíritu eterno de San Mamés.

El desafío es volver a vivir esas grandes emociones. Ver un buen fútbol. Con mayúsculas. Soñar de nuevo en noches mágicas europeas, con alguno de esos pequeños milagros de vez en cuando. Nuevas estrellas que alumbren el futuro y den lustre a la guarida recién habilitada. La estructura del nuevo campo ayudará a lanzar ese aliento sobre el césped. Ese estilo inglés, con las gradas vesticales, permanece. Empuje. Aunque falta probar la caja de resonancia. Los decibelios.

La envidia

Los leones ya se habían rendido al nuevo San Mamés cuando entrenaron a puerta cerrada la semana pasada. Aduriz señalaba que es un cinco estrellas en el que no falta nada. El calificativo más repetido era el de "espectacular". Herrera opinaba que el Athletic será "la envidia a nivel mundial".

Se acerca el estreno de verdad. El del lunes a la noche. Arriba telón. Momento para empezar a levantar su propia leyenda. Valverde ya ha adelantado que su responsabilidad es empezar con una victoria ante el Celta. Conjura y deuda moral con el viejo San Mamés. Despedida impropia. La bienvenida debe estar a la altura. Conexión. Una de las porterías, la que aún no cuenta con una grada a su espalda, está situada justo donde acababa el anterior terreno de juego. Nueva Catedral. Cuestión de identidad



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