viernes, 5 de julio de 2013

El arco podría coronar Lezama

A la espera de comprobar su estado y la viabilidad de la operación, el Athletic baraja como primera opción instalar el símbolo de San Mamés en la parte alta de la factoría rojiblanca, junto al campo 7

U. MUÑOZ



La zona cero en la que se ha convertido el viejo San Mamés continuó atrayendo ayer la visita de numerosos curiosos. Con el mítico arco descansando sobre donde no hace muchos días lucía ese verde de brillo especial del que siempre ha presumido el césped de La Catedral, la instantánea era obligatoria. Más de cien metros de acero y doscientas toneladas de peso que ya no coronan lo que queda de la Tribuna Principal, rebajada en sus dimensiones por culpa del incansable y certero trabajo de las excavadoras. El símbolo del Athletic y de Bilbao aguarda su traslado a las instalaciones de Lezama, donde el conjunto de Ibaigane ya tiene más o menos decidida su futura ubicación dentro de la factoría rojiblanca, algo que tampoco es sencillo.

Según ha podido saber este periódico, la Junta Directiva maneja como primera opción colocar el arco en la parte alta de las instalaciones de Lezama, junto al campo número 7, el último que se ha construido en el complejo deportivo de los leones. A falta de comprobar cómo se encuentra este ingenio arquitectónico que ha permanecido sesenta años como referente de La Catedral haciendo la labor para la que fue diseñado (además de pasar a ser un referente para los bilbainos y para los seguidores del Athletic), el arco podría coronar Lezama, ya que la zona en cuestión, a la que se accede por una cuesta, es el sitio más alto de la factoría de los leones. Una especie de atalaya en la que sería visible desde casi todos los campos.

Los responsables del conjunto rojiblanco también han barajado otras opciones dentro de Lezama para instalar el arco, pero las dimensiones del mismo (115 metros de largo y 16 de altura), así como los planes de futuro han hecho que sean descartados, al menos por el momento. El Athletic no quiere hipotecar una posible ampliación de su ciudad deportiva y es partidario de que el arco no sea instalado en un lugar del que tiempo después tenga que ser retirado de nuevo.

Aún no hay fecha prevista para el traslado del arco a su futura casa. De hecho, ayer todavía continuaban agarrándolo las grúas de grandes dimensiones que la víspera posibilitaron que tocara suelo en una maniobra que se extendió durante ocho horas. Aunque por la tarde, soplete en mano, varios operarios empezaron a soltar los anclajes verticales. En los próximos días, los encargados de convertir en escombros el viejo San Mamés procederán a dividirlo en doce partes. Una operación que puede traer alguna sorpresa, ya que al partir el arco y que este pierda la resistencia que ha mantenido desde 1953 puede provocar que se deforme y que ya no encaje como un puzzle -es hueco y fue ideado en dos piezas que se ensamblaron en lo alto de la tribuna-.

Sin olvidar la labor de restauración que hay por delante, ya que, a simple vista, el arco se encuentra bastante deteriorado por el paso de los años y las partes oxidadas afloran en buena parte de las cruces que conforman este icono de la capital vizcaina, que el pasado miércoles congregó en los aledaños de San Mamés a más de un millar de personas que no se quisieron perder su retirada. Seguro que el traslado del arco en doce partes -maniobra que se realizará en convoyes especiales- reunirá también a numeroso público en La Catedral, que asiste al ritmo vertiginoso de las obras del nuevo San Mamés.

"EL LUGAR IDÓNEO"

El propio Josu Urrutia valoró hace unos días la decisión de la Junta Directiva del Athletic de trasladar el arco a Lezama. Ante la falta de implicación del resto de instituciones que integran la Sociedad San Mames Barria (el elevado coste del traslado y de buscar una salida para que no acabara como chatarra echó para atrás al resto de implicados), el conjunto rojiblanco apostó por llevarlo a sus instalaciones deportivas y asumir todo el coste de la operación: "La Sociedad San Mamés Barria no había mostrado interés en lo que significaba el arco, algo que para nosotros tiene valor. Estamos hablando de valores, filosofía y tradición. Con el paso del tiempo representa algo más para el Athletic. Entendemos que Lezama es nuestra verdadera fábrica y donde tenemos que representar los valores. Es el lugar idóneo".La zona cero en la que se ha convertido el viejo San Mamés continuó atrayendo ayer la visita de numerosos curiosos. Con el mítico arco descansando sobre donde no hace muchos días lucía ese verde de brillo especial del que siempre ha presumido el césped de La Catedral, la instantánea era obligatoria. Más de cien metros de acero y doscientas toneladas de peso que ya no coronan lo que queda de la Tribuna Principal, rebajada en sus dimensiones por culpa del incansable y certero trabajo de las excavadoras. El símbolo del Athletic y de Bilbao aguarda su traslado a las instalaciones de Lezama, donde el conjunto de Ibaigane ya tiene más o menos decidida su futura ubicación dentro de la factoría rojiblanca, algo que tampoco es sencillo.

Según ha podido saber este periódico, la Junta Directiva maneja como primera opción colocar el arco en la parte alta de las instalaciones de Lezama, junto al campo número 7, el último que se ha construido en el complejo deportivo de los leones. A falta de comprobar cómo se encuentra este ingenio arquitectónico que ha permanecido sesenta años como referente de La Catedral haciendo la labor para la que fue diseñado (además de pasar a ser un referente para los bilbainos y para los seguidores del Athletic), el arco podría coronar Lezama, ya que la zona en cuestión, a la que se accede por una cuesta, es el sitio más alto de la factoría de los leones. Una especie de atalaya en la que sería visible desde casi todos los campos.

Los responsables del conjunto rojiblanco también han barajado otras opciones dentro de Lezama para instalar el arco, pero las dimensiones del mismo (115 metros de largo y 16 de altura), así como los planes de futuro han hecho que sean descartados, al menos por el momento. El Athletic no quiere hipotecar una posible ampliación de su ciudad deportiva y es partidario de que el arco no sea instalado en un lugar del que tiempo después tenga que ser retirado de nuevo.

Aún no hay fecha prevista para el traslado del arco a su futura casa. De hecho, ayer todavía continuaban agarrándolo las grúas de grandes dimensiones que la víspera posibilitaron que tocara suelo en una maniobra que se extendió durante ocho horas. Aunque por la tarde, soplete en mano, varios operarios empezaron a soltar los anclajes verticales. En los próximos días, los encargados de convertir en escombros el viejo San Mamés procederán a dividirlo en doce partes. Una operación que puede traer alguna sorpresa, ya que al partir el arco y que este pierda la resistencia que ha mantenido desde 1953 puede provocar que se deforme y que ya no encaje como un puzzle -es hueco y fue ideado en dos piezas que se ensamblaron en lo alto de la tribuna-.

Sin olvidar la labor de restauración que hay por delante, ya que, a simple vista, el arco se encuentra bastante deteriorado por el paso de los años y las partes oxidadas afloran en buena parte de las cruces que conforman este icono de la capital vizcaina, que el pasado miércoles congregó en los aledaños de San Mamés a más de un millar de personas que no se quisieron perder su retirada. Seguro que el traslado del arco en doce partes -maniobra que se realizará en convoyes especiales- reunirá también a numeroso público en La Catedral, que asiste al ritmo vertiginoso de las obras del nuevo San Mamés.

"EL LUGAR IDÓNEO"

El propio Josu Urrutia valoró hace unos días la decisión de la Junta Directiva del Athletic de trasladar el arco a Lezama. Ante la falta de implicación del resto de instituciones que integran la Sociedad San Mames Barria (el elevado coste del traslado y de buscar una salida para que no acabara como chatarra echó para atrás al resto de implicados), el conjunto rojiblanco apostó por llevarlo a sus instalaciones deportivas y asumir todo el coste de la operación: "La Sociedad San Mamés Barria no había mostrado interés en lo que significaba el arco, algo que para nosotros tiene valor. Estamos hablando de valores, filosofía y tradición. Con el paso del tiempo representa algo más para el Athletic. Entendemos que Lezama es nuestra verdadera fábrica y donde tenemos que representar los valores. Es el lugar idóneo".

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Fuente: DEIA