martes, 8 de enero de 2013

El club pedirá una final europea a partir de 2017

LA UEFA COMUNICA AL ATHLETIC QUE DEBERÁ ESPERAR DOS AÑOS PARA FORMULAR SU PETICIÓN

P. RUIZ
El Athletic ya ha movido los primeros hilos en su deseo de que el futuro San Mamés acoja una final de la Europa League o de la Champions a partir de 2017, como ya adelantó DEIA el pasado abril. La Junta Directiva presidida por Josu Urrutia ha consumado los contactos iniciales con la UEFA, que ha trasladado al club bilbaino que su petición formal no la podrá efectuar hasta 2015, cuando el estadio haya pasado la prueba del algodón durante dos años.

El organismo europeo es muy celoso en su normativa. San Mames Barria, en este sentido, debe mostrar su fiabilidad y su normal operatividad durante su primer bienio de vida, tras el cual se encontrará habilitado para pujar como sede de la final de una competición continental, que no solo supondrá todo un acontecimiento para le entidad, para Bilbao y para Bizkaia, sino que también generará, según se contempla en el informe financiero que maneja la sociedad propietaria del campo, un impacto directo de 15 millones de euros, que irían hasta los 58 millones por su efecto multiplicador, con mayor incidencia en el sector hostelero y comercial.

El Athletic rentabilizó su extraordinaria trayectoria la campaña pasada en la Europa League para recabar datos de estadios de la alcurnia de Old Trafford, el Veltis Arena y el José Alvalade de Lisboa, aunque sus informes más cercanos los atrapó en el Estadio Nacional de Bucarest, que albergó la final entre el Atlético de Madrid y el conjunto bilbaino, de infausto recuerdo para este por la dura derrota encajada.

El Nacional de Bucarest es un complejo nuevo, dotado de la tecnología más vanguardista, lo que evidencia la política de la UEFA de inclinarse por estadios de reciente construcción, como también es el caso del Juventus Stadium, de 41.000 espectadores de capacidad e inaugurado en septiembre de 2011 que acogerá la final de la Europa League en mayo de 2014. San Mames Barria espera su hora.
Fuente: DEIA