martes, 10 de mayo de 2011

Los privilegiados de San Mamés

Cinco exjugadores del Athletic evocan su primer duelo en 'La Catedral'

JUANMA MALLO | BILBAO..-

Son cinco privilegiados. Cinco de los alrededor de 500 elegidos que han vestido la camiseta del Athletic en 'La Catedral'. Un quinteto que ha sentido esa «emoción» de saltar al césped de San Mamés vestido de rojo y blanco, que ha disfrutado de ese escalofriante ambiente construido en cada encuentro por la «fiel» afición rojiblanca. Y ahora narran a EL CORREO qué sintieron esa primera vez que corrieron por la hierba de este estadio mágico.


José Ángel Iribar

«Tengo muy buen recuerdo. Era un partido contra el Madrid, último de Liga y no nos jugábamos nada, pero como enfrente estaba el Madrid, había que ganar. Vinieron mis amigos desde Zarautz y algunos familiares. Y eso teniendo en cuenta que entonces, en 1963, viajar no era lo mismo que ahora. Había un ambientazo tremendo. Perdimos (0-1), y con polémica incluida por un penalti que no fue. Orue hizo una falta fuera del área a Manolín Bueno, metro y medio fuera. Y el gol me lo metió Puskas. Hice todo lo posible para pararlo, pero... Ese día fue impactante. Durante el calentamiento, dentro, sientes responsabilidad, pero al saltar al campo, ves el ambiente y la gente de la grada te ayuda. Aunque el más emocionante fue el partido contra la Juventus, aquella final de la UEFA. Fue muy especial, con una atmósfera increíble, un apoyo tremendo... No hay nada como San Mamés: el campo perfecto, que más ambiente tiene, y la mejor afición».

Carlos Ruiz

«Podría decir que he debutado tres veces en San Mamés. En Copa, con el Getxo contra el Bilbao Athletic, pero había 500 personas. Al año siguiente, ya con el filial, y había poca gente más... Y ya mi estreno con el primer equipo, en 1970, primer partido de Liga, contra el Barça, en San Mamés... Es muy difícil de explicar lo que se siente. Cuando iba con 11 años a San Mamés, a primera fila de general para poder ver bien los partidos, ni en mis mejores sueños me había imaginado llegar al Athletic. Nunca. Pero estuve once años en el club, San Mamés forma parte de mi vida, y me acuerdo que la noche antes no dormí por los nervios, por responsabilidad, pero sales al campo y todo se te olvida».

Santi Urkiaga

«Pisé por primera vez San Mamés con el juvenil, de 'sparrings' del primer equipo. Se me hizo muy grande todo. Era un día entre semana. No había público. Yo jugaba de extremo y me marcaba Javi Escalza, que me dijo: 'Chaval, esto es un entrenamiento, no hace falta correr tanto'. Ya, con 21 años, el recuerdo del debut es bonito. Es una sensación... ¡Ufff! Eres joven, piensas en cómo va a reaccionar la gente... En San Mamés se entra con buen o mal pie, y yo entré con el bueno. Es un estadio especial. Especial, ni el más grande ni el más pequeño. Es especial. Es un campo acogedor, la gente está muy encima, y se nota muy cerca el apoyo o el rechazo del público».

Rafa Alkorta

«El estreno lo recuerdo con mucho cariño, por mis padres y mi hermano. Te queda para siempre, es la recompensa al trabajo de toda la vida. Recuerdo que me puse la camiseta en el vestuario y, cuando me miré en el espejo, vi que iba en serio. Había llegado a Lezama a los 12 años, y tenía 19. Las muestras de apoyo y cariño de mis compañeros fueron impresionantes, intentaron que vestir la camiseta del Athletic fuera lo más normal posible, como para ellos. Me quedo también con la clasificación para la 'Champions', en 1997, tras regresar del Madrid. Fue uno de los mayores éxitos de mi carrera y una de las cosas que recuerdo con más cariño. ¡Ah! Y no hay ningún campo como San Mamés».

Julen Guerrero

«Desde que entré en Lezama, con 8 años, el sueño era jugar en 'La Catedral'. Mi primera experiencia en San Mamés fue un entrenamiento, un partido a puerta cerrada, frente al primer equipo. Fue una gozada. Y en la temporada 92-93, empecé con el primer equipo. El estreno fue el día del homenaje al socio, contra el Bayern. Con sólo 18 años, tenía la oportunidad de jugar en San Mamés, de titular, con el Athletic y el Bayern enfrente. Más no se puede pedir. Y llegó el día. El 6 de septiembre de 1992 mi sueño se cumplió. Nos visitaba el Cádiz. Teníamos entrenador nuevo (Heynckes), gente nueva, nueva ideología de juego&hellip No recuerdo estar especialmente nervioso, pero sí con muchísimas ganas de que llegara el momento. Tengo en mente cuando bajaba las escaleras hacia el campo. Todo el esfuerzo y sacrificio por fin iban a tener una recompensa. Estaba a minutos, segundos de cumplir el sueño, yo creo, que de todo chaval nacido en Vizcaya. Y una vez que empezó el partido todo transcurrió normal. Muy pronto nos pusimos por delante en el marcador, lo que nos dio tranquilidad, aunque en la segunda parte sufrimos una expulsión, y tocó sufrir hasta el final. Era el principio de unos años maravillosos que he podido disfrutar en San Mamés, con mi equipo del alma, y sobre todo, su gran afición, única en el mundo».