lunes, 9 de mayo de 2011

Una familia en 'La Catedral'

Tres generaciones de los Gerrikabeitia narran distintas experiencias vividas en San Mamés



JUAN PABLO MARTÍN | BILBAO..-

Las gradas de San Mamés albergan miles de vivencias y de sentimientos. Cada socio tiene marcados en su memoria diferentes instantes que ha vivido en 'La Catedral'. Desde la primera vez que pisó el templo rojiblanco, hasta aquel gol o aquella jugada que jamás se borrará por distintos motivos. Cecilio, Alberto y Unai Gerrikabeitia representan tres generaciones de una misma familia que han sido testigos de parte de la historia del mítico estadio rojiblanco. Cada uno en su momento.

«La primera vez que estuve en San Mamés fue como una sobredosis de euforia». Así describe Cecilio su primera impresión nada más ver el césped. Entonces tenía «nueve o diez años» y ahora tiene 73. El próximo mes de enero cumplirá las bodas de oro como socio del Athletic. A su hijo Alberto tampoco se le ha olvidado la impresión que le causó «el ambiente y la inmensidad del campo». Tenía cuatro años cuando le hicieron socio. Al pequeño de la familia, Unai, le llevaron al campo con año y medio «y no pestañeaba», recuerda su padre. Y es que la solera que desprende San Mamés deja huella. «Por muchos estadios en los que hayas estado, cuando entras aquí siempre tienes un gusanillo en el estómago...», reconoce Alberto.

Los Gerrikabeitia son un ejemplo de la transmisión de los valores que representa el Athletic de generación en generación. Y 'La Catedral' ha servido en muchas ocasiones como escenario de ello. En sus gradas han vivido algunas de sus experiencias más intensas. Cecilio tuvo el privilegio de ver sobre el césped a «Carmelo, Orue, Garai, Canito, Panizo, Iriondo...», Alberto recuerda difícilmente haber visto jugar a «Iribar, Churruca...» y tiene bastantes más frescas las evoluciones de la «generación de las dos últimas Ligas». Y el pequeño de la familia, por su parte, asiste cada quince días a ver a la actual camada «que también es buena» y a sus nueve años hace sus pinitos en un equipo de fútbol.

Tres generaciones unidas por unos mismos colores. Un sentimiento que se mantiene inalterado por mucho que pase el tiempo. Desde cuando Cecilio vio jugar al Athletic contra el Barça de Luis Suárez desde una segunda fila de general en su primera comparecencia en el graderío rojiblanco, hasta cuando Unai, con poco más de 18 meses, lloraba asustado porque su padre lo levantaba para celebrar un gol del Athletic hace poco más de seis temporadas.

Entre medias mil experiencias e incontables anécdotas. «Como cuando en una ocasión una persona se subió al arco que preside el estadio, y estuvo viendo el partido hasta que un bombero subió a por él y logró convencerle para que bajara. Afortunadamente la historia terminó bien», recuerda Cecilio. O cuando en la tribuna de gol la gente se llevaba «su cazuela de barro llena de comida e incluso un hornillo para darle un calentón y reponer fuerzas en el descanso», rememora Alberto.

Argote, Goiko y Urrutia

Pero para relación con San Mamés la de Cecilio. El mayor de los Gerrikabeitia fue directivo con Duñabeitia y Aurtenetxe, y uno de los miembros de la comisión de obras que se encargó de la remodelación del estadio. «Se retiraron los dos edificios situados a la derecha e izquierda de la tribuna sobre los que estaba apoyado el arco y se ganaron muchas localidades con las curvas. Se empleó un sistema constructivo muy sofisticado y el espacio ganado fue un éxito», señala.

Su etapa en al directiva también le hizo vivir los partidos desde otro punto de vista. En el palco. «Era el más joven de la junta y una vez que el Athletic metió gol me levanté para celebrarlo. Otro directivo, muy severo, se dirigió a mí y me dijo que no tenía que exteriorizar la alegría. Fue la única vez», añade. «Luego, cuando dejó la directiva llamaba la atención lo tranquilo que estaba», apostilla su hijo.

A pesar de que les separan 27 años, a la hora de decantarse por uno de los partidos vividos en el estadio rojiblanco ambos coinciden: «El 2-1 frente a la Real Sociedad que supuso el título de Liga». «Y lejos de San Mamés, el 1-5 de Las Palmas», añade Cecilio. A la hora de quedarse con un jugador, sin embargo, su elección es diferente. Para el mayor de la familia «Estanis Argote, como persona y como jugador deslumbrante por su sencillez». Alberto siempre fue de «Goiko, sobre todo desde que asistí a la final de Copa contra el Barça. Pero también me quedo con Josu Urrutia, porque le conozco y por su faceta humana. Porque es un ejemplo para cualquiera que lleve el Athletic dentro».

¿Y qué esperan del nuevo San Mamés? «Será garantía de un mayor número de socios y de comodidad, porque el espíritu del actual se mantendrá», destaca Cecilio. «Yo creo que crecerá si se mantiene la proximidad con los jugadores. Espero que siga siendo un campo inglés», añade Alberto. Y para finalizar el mayor de la saga lanza una propuesta a la actual directiva: «Que realice un concurso para crear canciones cortas y fáciles de cantar para animar al equipo con el objetivo de que retumbe el estadio».