jueves, 14 de octubre de 2010

El Athletic se garantiza la gestión exclusiva del nuevo San Mamés durante un siglo

EL CLUB PAGARÁ UN CANON A LA SOCIEDAD SAN MAMES BARRIA Y SE QUEDARÁ CON EL BENEFICIO DE SU EXPLOTACIÓN


ANER GONDRA




Junto a San Mamés hace tiempo que espera un enorme solar. El día que empiecen las obras para la construcción del nuevo estadio, comenzará también la cuenta atrás para que el Athletic abandone la que ha sido su casa durante 97 años. En 1913 se instaló el club rojiblanco en San Mamés. Ahora tendrá que hacer las maletas, guardar todas las pertenencias en cajas de cartón y mudarse a muy pocos metros de distancia. El paso es importante, muy ambicioso. El club lo sabe, no en vano, las últimas gestiones de la directiva han hecho que el Athletic se garantice un hogar para los próximos cien años.
Según el acuerdo suscrito por los cinco miembros de la sociedad San Mames Barria (Athletic, Ayuntamiento de Bilbao, Diputación de Bizkaia, Gobierno Vasco y BBK), el Athletic será el "cesionario de la totalidad de la instalación". Una vez finalizadas las obras, el club rojiblanco quedará como gestor de todo el estadio y cederá a sus socios las zonas correspondientes a equipamientos específicos como el polideportivo.
El Athletic deberá pagar a la sociedad San Mames Barria un canon anual por mantener este estatus de único cesionario. Por contra, el club se llevará a sus arcas todo el dinero que genere el estadio. Este punto resulta altamente beneficioso para el club de Ibaigane, ya que ahí se incluyen los arrendamientos de los locales comerciales que se instalen en todo el edificio así como el saldo positivo de toda actividad ordinaria o extraordinaria que se celebre en el nuevo San Mamés.
Pero, además, en este acuerdo firmado por los miembros de la sociedad hay una cláusula que el Athletic puede activar unilateralmente para que la cesión del campo se prorrogue otros cincuenta años más. Es decir, la junta directiva del Athletic ha conseguido garantizar la permanencia en el nuevo estadio durante todo un siglo.
El acuerdo también contempla otro aspecto que atañe al Athletic. Y es que, mientras el club rojiblanco sea el gestor de San Mamés, está obligado, por contrato, a disputar allí todos los partidos oficiales de competiciones estatales e internacionales en los que juegue como local. De esta manera, el Athletic no podrá en un futuro, por ejemplo, buscarse otra localización alternativa para organizar sus partidos.
Pero el control del nuevo San Mamés por parte del Athletic no acaba ahí. El órgano que regirá el futuro de la sociedad San Mamés Barria estará formado por nueve personas. Serán dos en representación de cada socio, a excepción del Ayuntamiento de Bilbao, que sólo tendrá un delegado. Las decisiones menores, las del día a día, serán sometidas a votación y para darse por buenas necesitarán una mayoría simple. Sin embargo, los asuntos importantes, los que afecten de una manera directa a asuntos tan relevantes como un cambio de gestión, reformas o alteren radicalmente el funcionamiento de la instalación, requerirán el consenso de ocho de los nueve miembros. Esto supone que cuatro socios, Diputación de Bizkaia, Gobierno Vasco, BBK y el propio Athletic, tienen derecho a veto en los asuntos que influyan trascendentalmente en la gestión del estadio. Teniendo en cuenta la posición de ventaja de la que parte el club de Ibaigane en esta andadura, con su papel de único cesionario y gestor, es imposible que la sociedad San Mames Barria varíe ese estatus o tome alguna decisión en la que no esté de acuerdo el Athletic.
Con todo esto, no cabe duda de que la junta directiva de Fernando García Macua ha sabido defender los intereses del club en unas áridas negociaciones a cinco bandas. De ellas el Athletic ha salido beneficiado con el control casi absoluto, durante un siglo, de un activo con un tremendo potencial para generar dinero. El propio presidente del club será el encargado de explicar todo ello con detalle en la próxima Asamblea Ordinaria de Socios Compromisarios que se celebrará el día 21 en el Palacio Euskalduna. A partir de ahí, sólo falta que las obras del nuevo campo arranquen de verdad.

Fuente: www.deia.com