jueves, 11 de marzo de 2010

Las últimas horas de la entrada definitiva del Gobierno Vasco en San Mames Barria


BILBAO. El órdago que los miembros de San Mames Barria lanzaron el martes, cuando el presidente de la sociedad que gestionará el futuro campo del Athletic anunció que las obras comenzarán en el plazo de dos meses, hicieron temblar los cimientos de Lakua. Nada más conocer la noticia facilitada a los medios de comunicación por Fernando García Macua, representantes del Gobierno López solicitaron una reunión urgente en la que estuvieran presentes los tres representantes principales de las entidades que integran actualmente la sociedad San Mames Barria: Fernando García Macua, como presidente del Athletic; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el presidente de la BBK, Mario Fernández. Los socialistas exigían que la cita tuviera lugar el mismo martes, pero Ibaigane consiguió retrasarla hasta primera hora de la mañana de ayer.

Así que a las 8.30 horas de ayer, el palacio rojiblanco acogía un desayuno de trabajo en el que se dieron cita García Macua, acompañado por el contador de la directiva rojiblanca, Juan Antonio Zarate; el diputado general con el diputado de Hacienda, José María Iruarrizaga, y el presidente de la BBK. Frente a ellos, el consejero de Interior, Rodolfo Ares, comparecía junto al secretario general de Lehendakaritza, Manuel Salinero. Al término del encuentro, estos últimos comprendieron que los argumentos que les expusieron eran irrefutables y hoy anunciarán su próxima incorporación a la sociedad en una rueda de prensa en la que estarán presentes el propio Salinero, junto a la consejera de Cultura, Blanca Urgell, y el director de Deportes, Patxi Mutiloa.

Los miembros del Ejecutivo socialista mostraron de inicio su desacuerdo con la comparecencia realizada el día anterior por García Macua y acusaron a los miembros de San Mames Barria de "poner trabas" a la entrada del Gobierno vasco en la entidad.

Los representantes del ejecutivo que preside Patxi López mostraron una actitud más receptiva cuando conocieron que España y Portugal deberán presentar a la FIFA el próximo 14 de mayo su candidatura para organizar y acoger el Mundial de 2018, cita en la que Bilbao espera repetir el papel de anfitrión que ejerció en 1982. Para que esto sea posible, la FEF tiene que aportar a los rectores del fútbol mundial un dossier en el que aparezca el estado en que se encuentran los estadios que serán sedes de los encuentros mundialistas.

Ares y Salinero reconocieron entonces que el Gobierno vasco está de acuerdo con el proyecto y mostraron su interés en plasmar la entrada del Ejecutivo socialista en una imagen que tuviera como escenario Ajuria Enea donde Patxi López firmaría la incorporación de su Gabinete a la sociedad que gestionará el futuro campo. José Luis Bilbao les aclaró que San Mames Barria ya había planeado invitar al lehendakari al acto de colocación de la primera piedra, aun en el caso de que su Gobierno no hubiese firmado su incorporación a la entidad.

coincidencia de intereses Los representantes socialistas también mostraron su preocupación por la coincidencia de proyectos que podrían tener con el Ayuntamiento de Bilbao, que pasará a engrosar la sociedad de San Mames Barria en cuanto comiencen las obras del futuro campo. Ambas instituciones abogaron por la inclusión de un espacio de aprovechamiento público. El Gobierno de Gasteiz quiere una pista de atletismo de 60 metros de longitud, así como un Centro Vasco de Salud y Deporte que podría ser el embrión de la futura Agencia Vasca Antidopaje. Por su parte, el Consistorio de la capital vizcaina pretende que San Mamés cuente con un polideportivo de uso público que incluya una piscina que palíe las carencias de infraestructuras deportivas que sufre la zona.

A este respecto, los tres socios actuales de San Mames Barria dejaron claro a los socialistas que la explotación de esas instalaciones públicas correrá a cargo del Athletic, que cobrará el alquiler a Gobierno vasco y Ayuntamiento de Bilbao, que además deberán gestionar el mantenimiento de dichas instalaciones.

Fuente: Deia