martes, 28 de julio de 2009

Césped a contrarreloj

La empresa Cengotita tiene 36 horas para levantar el campo de San Mamés tras el concierto de Springsteen y colocar la hierba sobre la que se jugará ante el Young Boys

J. ORTIZ DE LAZCANO.-

«A esto se le llama trabajar bajo presión». Roberto Cengotitabengoa ha puesto todos los recursos de la empresa Cengotita, de la que es gerente, para afrontar el trabajo más exigente que se recuerda en esta sociedad fundada en Zaldibar en 1819 y que hoy tiene su sede en Abadiño.

El calendario les coloca ante un despliegue del que no se conocen precedentes en el fútbol mundial. Tienen 36 horas para levantar el césped de San Mamés, inutilizado tras el concierto de Bruce Springsteen, y colocar uno nuevo sobre el que se debe disputar el jueves el Athletic-Young Boys, ida de la eliminatoria de acceso a la UEFA European League. Lo más parecido que recuerdan es lo que hizo el Real Madrid a finales de 2008: alzar el campo el 27 de diciembre y recibir el 4 de enero al Villarreal.

El coste del operativo de San Mamés corre a cargo de la producción del concierto de Bruce Springsteen, según indicaron ayer fuentes del club a este periódico.

La contrarreloj comenzó la pasada medianoche. El rockero de New Yersey abandonó el escenario de San Mamés a las 01.00 del lunes. 150 personas trabajaron durante seis días en colocarlo. En apenas 24 horas lo retiraron. «Nos han garantizado que para las doce de la noche de hoy (por ayer) nos dejarán el campo vacío», relata Pedro Bidasoro, director técnico de Cengotita, mientras observa desde la terraza de un hotel cercano la frenética actividad de los operarios. «Hay más hierro ahí dentro que en una mina», bromea Cengotitabengoa.

En el momento en el que el campo quedó vacío arrancó el comprometido trabajo de Cengotita. 28 empleados de la empresa, repartidos en dos turnos, entraron con una planificación meticulosa. En doce horas, plazo que concluye a mediodía de hoy, deben tener retirado el viejo césped de 'La Catedral'.

A partir de ese momento, disponen de 24 horas para colocar el nuevo. El objetivo es concluir la tarea a mediodía del miércoles. No les va a sobrar mucho tiempo. En cuanto concluyan hay que pintar las rayas y dejar el terreno listo para que a las seis de la tarde el Young Boys se entrene en San Mamés.

Aunque en el concierto de Springsteen se colocaron alfombras de plástico sobre el césped, quedó inservible. Sin embargo, a simple vista da la sensación de que está para jugar. «Parece que hay zonas aprovechables, pero no es así. Sufrió mucho con el peso de la gente y los litros de cerveza que cayeron por los agujeros que había en el plástico», narra Cengotitabengoa. «Ahora se ve verde, pero si dejas la hierba, en cinco días estaría muerta».

El viejo césped llegó cinco años atrás desde Las Landas (Francia). El nuevo es holandés, de Caluna (cerca de la frontera belga). El cambio no se debe a una búsqueda de mayor calidad, sino a las exigencias del reloj. La compañía Hendricks es la única que garantiza que su hierba arraigue nada más ser colocada. «Una de nuestras especialidades es la renovación en muy poco tiempo del césped de un estadio de fútbol. Hemos adquirido una larga experiencia en este campo», explica la compañía en su web.

Además de rápida, es una empresa reputada. Hasta el momento, su único césped en España es el del Santiago Bernabéu. Pero en Centroeuropa tiene un nicho de mercado importante, con la mayoría de los estadios de Holanda y Bélgica y buena parte de Alemania. En los últimos años se ha expandido hacia los países mediterráneos. Ha colocado los campos del Milan y el Mónaco.

Los holandeses han ultimado con Cengotita la dirección organizativa del evento. Veinticinco camiones frigoríficos, a cuatro grados de temperatura, traen 7.600 metros cuadrados de césped. Ayer salieron los primeros, que llegarán en torno al mediodía de hoy a la capital vizcaína.

Que no llueva

Mientras los esperan, Cengotita y Bidasoro miran al cielo y repasan la información meteorológica del periódico. «La climatología es clave. Tenemos todo preparado, pero necesitamos que nos respeten desde arriba». ¿Qué tiempo necesitan? «Pedimos a la amatxu de Begoña que no llueva y si lo hace que sea de forma leve, porque si cae una gran tormenta hay que paralizar el trabajo», explica el gerente de la empresa. Ayer, por el momento, estaba encantado. Las previsiones juegan a su favor y además se encontraron con un día encapotado y una temperatura suave. «La lluvia es mala, pero mucho calor también perjudica porque la diferencia de los cuatro grados de los camiones frigoríficos al ambiente podría afectar al césped».

Si todo marcha según lo previsto, no auguran problemas. «Colocaremos tepes con más grosor de lo habitual para que la hierba no se levante»

Fuente: El Correo