sábado, 17 de marzo de 2007

Nuevo san mamés bai

ANTONIO BASAGOITI/PRESIDENTE DEL PP DE VIZCAYA

Hay un destacado debate en Bilbao sobre San Mamés. Está en la calle la conversación sobre la necesidad y oportunidad de un nuevo campo, su ubicación, financiación y el papel que deben desarrollar las instituciones en este proyecto. Con estas líneas sólo pretendo enriquecer esta interesante polémica para que los lectores conformen sus posiciones con nuevos puntos de vista.

Empezaré diciendo que me parece necesaria la construcción de un nuevo campo. Nuestra querida 'Catedral', aunque atesora historia, mantiene un aforo razonable y permite a los espectadores ver el fútbol de cerca, está tan encajonada en su parcela que hace imposible cumplir las normas de seguridad y dificulta que se puedan realizar otro tipo de grandes eventos deportivos o musicales. Su falta de espacio urbano impide que los bajos del estadio que dan a la calle puedan tener usos comerciales, culturales o de ocio para que el campo no sea una mole de cemento utilizada una vez cada quince días.

Más allá de esta evidencia es importante tener en cuenta que es justo ahora el momento de hacer un nuevo estadio en una zona céntrica de nuestra ciudad. Bilbao está terminando de consolidarse urbanísticamente. Proyectado Basurto y perfilado Zorrozaurre, no quedarán emplazamientos en el 'botxo' para ubicar un equipamiento deportivo de gran dimensión. Si no se hace ahora un nuevo San Mamés, no se podrá hacer nunca en zona urbana porque ya no quedará sitio.

Teniendo ahora la oportunidad, siendo el momento y creyendo que hay motivos para construir un nuevo San Mamés, el debate se centra en la financiación y la aportación económica de las administraciones. Y a mi entender hay argumentos objetivos que justifican la inversión pública en una infraestructura de estas características. Trataré de resumirlos en tres. Primero, lo que las instituciones aporten no serán subvenciones destinadas a sufragar posibles ceses de entrenadores o fichas de jugadores sino que será un patrimonio que permanecerá en forma de acciones; segundo, siendo las administraciones propietarias siempre podrán fomentar que San Mamés pueda ser utilizado para otros eventos siempre que no interfiera en la actividad del Athletic. Y tercero, un equipamiento moderno en la Villa no sólo es bueno para la entidad con más socios de toda Euskadi, también es bueno para Bilbao y para Vizcaya contar con un emblema deportivo y arquitectónico que venda nuestra imagen en el exterior.

Pese a todo, soy consciente de que hay quien se rasga las vestiduras porque la Diputación Foral o el Ayuntamiento puedan invertir en el patrimonio de un campo de fútbol. Y están en su derecho, pero también es de justicia recordar que cuando en Donosti o en Vitoria se han construido o reformado los estadios han contado con la aportación pública del Gobierno vasco. En Anoeta, pagando un 53% de la obra y en Mendizorroza un 23%, y confío que el Ejecutivo autónomo tenga igual tratamiento con Bilbao, porque a día de hoy no sabemos si estará dispuesto al mismo esfuerzo que sí hizo en Alava y Guipúzcoa. Como tampoco se puede olvidar que todos los ayuntamientos de España con un importante club de fútbol en su ciudad están colaborando en la construcción de nuevos estadios. Ahí están desde el Real Madrid hasta el Valencia, y lo del Athletic es mucho más pulcro porque la operación de Basurto no lleva aparejada ni pisos de lujo ni grandes torres.

Por lo tanto, hace falta un nuevo San Mamés para el Athletic, para Bilbao y para Vizcaya, y hay que hacerlo ahora porque en caso contrario no se hará nunca. Desde nuestra responsabilidad pública lo apoyaremos, aunque sé que lo que ahora hace falta es apoyar al equipo para que gane a Osasuna y a los que vienen después. Cuanto más ilusione el juego del Athletic, más fácil será que el debate sobre el nuevo campo sea sereno y sensato.

Fuente: El Correo Digital