domingo, 5 de agosto de 2012

El nuevo San Mamés luce anillo

Los trabajos para el futuro estadio continúan a gran ritmo y ya es visible el primer perfil del graderío

Si se mantienen los plazos previstos, el Athletic estrenará recinto deportivo en septiembre de 2013

En paralelo a la tribuna principal, apenas separado por una carretera, la evocadora calle Pichichi, nada más futbolístico e identitario con el Athletic, crece exuberante, como una enredadera bien alimentada por el sol y el agua, el nuevo estadio del club bilbaino, el moderno San Mamés que reemplazará en septiembre de 2013 (la cubierta metálica podría instalarse en febrero del próximo año), en apenas un año, al viejo coloso de 98 años si los plazos más optimistas que manejan desde la dirección de obra se cumplen. De no alcanzar esa fecha y ante la imposibilidad de trasladarse de campo una vez iniciada la competición debido a la normativa que establece la UEFA, el Athletic no se mudaría al nuevo San Mamés hasta el verano de 2014.



Sin embargo, no es ese el planteamiento que se maneja en estos momentos, más bien el contrario, toda vez que las tareas de construcción se desarrollan con celeridad tal y como pudieron atestiguar in situ los aficionados que asistieron el jueves a San Mamés, día de estreno del equipo rojiblanco en competición oficial en el presente curso. Numerosos espectadores que se acercaron a presenciar la puesta de largo del Athletic frente al Slaven Koprivnica realizaron un alto en el camino antes de traspasar las bocanas que dan acceso al campo por la tribuna principal para observar al detalle la salud del robusto esqueleto del recinto deportivo que acogerá al Athletic en un futuro reciente.

Una sonrisa de bienestar se posó sobre los rostros, algunos sorprendidos por el fenomenal aspecto que lucen las obras, de muchos de ellos porque la panorámica que observaron cuantos alargaron la vista para revisar los trabajos de construcción de la nueva infraestructura evidenciaron el tremendo estirón que han dado las obras del complejo, que ya muestra parte de su fisonomía una vez concluidas las tareas menos gratificantes, las que tienen que ver con la excavación, el movimiento de tierras y la primera cimentación. Trabajos estos que obligan a un ejercicio de imaginación para dibujar cómo puede ser el recinto. Esa fotografía, sin embargo, es añeja y de tonalidad sepia, toda vez que desde hacer varias fechas asoma nítidamente en su arquitectura la estructura del primer anillo del graderío del nuevo campo casi en su totalidad. Una imagen que perfila cómo será el campo en lo esencial en cuanto a dimensiones, volúmenes e incluso inclinación del graderío. La visión de la infraestructura no alberga ninguna duda y establece con claridad que el ritmo de las obras es veloz, que la criatura, bien alimentada en lo financiero a pesar de la crisis que azota inclemente, progresa adecuadamente, con inmejorables perspectivas hasta el momento.

Es más, en la diapositiva que se obtiene del futuro San Mamés, en construcción, también son apreciables las tareas de encofrado desde las que se elevan las columnas sobre las que reposará el segundo anillo del recinto deportivo. Se calcula que para la conclusión del verano los trabajos de edificación del recinto alcance la cota cero, el ras de la calle Pichichi, la lengua de asfalto que sirve de biombo entre el actual San Mamés y el que viene, avanzado sobre todo desde las proximidades el nuevo edificio de la UPV, su vecino, que descolla en el Skyline de la ciudad, y en la zona colindante con La Misericordia y el hotel Hesperia Zubialde, la que será bautizada como Tribuna Noreste de un proyecto presupuestado en su totalidad en 150 millones de euros.

TRES CUARTAS PARTES DE AFORO Si las previsiones se mantienen intactas y no existen contratiempos, el nuevo San Mamés recibirá al Athletic en septiembre de 2013, aunque para entonces estará construido para acoger solo las tres cuartas partes del aforo. Así las cosas, durante año y medio a partir de esa fecha, el nuevo estadio podrá sentar en sus localidades a 37.000 aficionados del total de 53.332 previstos. En ese tiempo, San Mamés únicamente podrá dar servicio a su masa social, cifrada en 36.000 socios. El remanente de 1.000 localidades hasta totalizar las 37.000 disponibles para esas fechas (septiembre de 2013), responderían exclusivamente a compromisos e invitaciones del club, pero no a la venta de billetes para el público en general, algo descartado mientras la instalación únicamente disponga de las tres cuartas partes de aforo como oferta.

Frente a estas restricciones propias de los ritmos de los trabajos de edificación, únicamente se contemplaría la instalación de una grada portátil, comúnmente conocida como mecanotubo, para algunos compromisos de Liga, los menos, y obligatoriamente para los duelos de competición europea, si la hubiera, por exigencias de la UEFA. Y es que el organismo rector del fútbol europeo establece en su normativa que el 5% del aforo del campo, estimado en 1.800 entradas partiendo de las 37.000 de las entonces dispondrá el nuevo San Mamés, sean reservadas para la afición del equipo rival. Bajo este mandato de la UEFA, el Athletic se vería obligado a colocar una grada supletoria sobre el fondo abierto, el cuarto de campo que quedaría por cerrar, y que responde a la actual tribuna principal de San Mamés. Esa sería la solución para poder acoger en el nuevo estadio partidos europeos.

Una vez concluido el nuevo estadio, -se estudia la posibilidad de crear efectos luminosos en rojo y blanco en la fachada del modo en el que se realiza en otros recintos deportivos- este estaría dispuesto y preparado para acoger un final de competición europea. Esa posibilidad de optar a un evento de semejante magnitud sería a partir de 2017, una vez que la futura infraestructura sería operativa en su totalidad. Hasta que llegue ese momento, el nuevo San Mamés ya luce, orgulloso, el primero de sus anillos.
Fuente: DEIA