martes, 29 de mayo de 2012

El Athletic y las finales

No, no vamos a analizar desde estas líneas las 2 últimas finales desde el punto de vista deportivo. Ya bastante se ha hablado y se hablará, y ya se vió lo que dimos de sí en el césped. No, dejaremos eso para los que entienden de fútbol y del Athletic.



Pero sí queremos analizar lo que le ocurre al Athletic en las finales, y más en concreto, lo que ha de sufrir su afición en esas jornadas que deberían ser únicamente de fiesta y de apoyo a sus colores.

Lo de esta final en Madrid ha sido la traca final a los continuos despropósitos organizativos, de gestión de tienda de barrio, declaraciones, autorizaciones, no concesiones de permisos, de abuso y persecución a una afición modélica empezando por la clase política, pasando por la “burrocracia“ deportiva y terminando con la persecución policial injustificada.

Una afición, como esta, de fiel apoyo incondicional a su equipo y sensacional en el comportamiento en aquellos lugares en los que se la acoge con los brazos abiertos (no siempre se le acoge igual), no se merece este continuo menosprecio e insulto.

Final de Copa 2009

Nos remontaremos a 2009. El Athletic Club vuelve a jugar una final de Copa 24 años después. Tras 3 años oscuros, de incierto futuro, el Athletic comienza a sacar la cabeza y se planta en una final derrotando al Sevilla FC. A diferencia de lo que suele ser habitual en la RFEF respecto a la designación de la sede, ese año, se decidió unilateralmente (sin la participación de los equipos finalistas o semifinalistas) que la final fuera en Mestalla. Creo recordar que con la excusa del 90 (!) aniversario del Valencia. Más me inclinaría a pensar que era por favores debidos a/de alguien.

Por tanto, tras 24 años sin optar a un título, el Athletic Club tenía que conformarse con una decisión unilateral de la RFEF e ir a una ciudad más lejana de lo deseado, y a un estadio corto para las necesidades de ambos clubes finalistas.

Dicho esto, hay que recalcar que el comportamiento y el recibimiento de la ciudad de Valencia fue excepcional, tanto los días previos, como el día de la final, y a diferencia del Ayuntamiento de Madrid, emitiendo todos los permisos solicitados por el Club.

Final de UEFA Europa League 2012

Saltamos a 2012. El Athletic Club, de forma inesperada, pero totalmente merecida vuelve a una Final Europea, a la Final de la UEFA Europa League (antigua copa de la UEFA), 35 años después de perderla frente a la Juventus a doble partido, con la vuelta en San Mamés, por el valor doble de los goles fuera de casa.

Y qué casualidad, que nos encontramos con que la UEFA ha decidido (siempre lo hace así, con varios años de antelación) que la final sea en... BUCAREST, capital de Rumanía. Cerquita, vamos. Rumanía es un país de la antigua Europa del este que ha evolucionado en los últimos años de una forma enorme. Y evidentemente todos los países tienen derecho a organizar eventos internacionales de gran relevancia. De hecho, Rumanía junto con Hungría optan a organizar la próxima Eurocopa de forma conjunta.

Pero... cuando tienes que organizar el movimiento de miles de aficionados en un espacio muy concentrado de tiempo, desde una zona de Europa (casualmente ambos finalistas eran de la misma federación de fútbol) a otra alejada, en menos de 10 días desde la disputa de la semifinal, tal vez debiera primar la infraestructura del país o la ciudad que acoge ese evento. La UEFA ya se temía “el cristo” y lo soluciona de una forma drástica. Sólo 9.000 entradas para cada club. En un estadio de 57.000 espectadores. Es decir, la afición de cada finalista apenas tiene un 16% del aforo. Bonita forma de apoyar a la afición tiene esta UEFA.

Ésto provoca, por un lado el descontento de los socios y aficionados de los clubes finalistas, la existencia de una gran cantidad de entradas expuestas a la reventa (RESPECT?) y asociado al lugar donde se iba a disputar la final, una compleja gestión de la llegada y salida de la afición.

Y es que, aunque el estadio Nacional de Bucarest es precioso, la ciudad acogió de forma genial las aficiones, pero ni a nivel de Hoteles, y ni mucho menos a nivel de aeropuertos esa ciudad estaba preparada ni siquiera para la ridícula cifra de 18.000 aficionados (2*9.000) llegados de la península.

A esto se sumó, el desastre organizativo a la vuelta en la minúscula terminal de vuelos internos del aeropuerto de Bucarest, donde ni siquiera anunciaban los vuelos en pantallas, sino a través de un señor (afortunadamente alto) con una hoja en la que escribían en boli azul el nº del vuelo.

Además, el vejatorio trato de la policía rumana obligando a desviar a decenas de autobuses a un parking de un centro comercial durante horas, sin permitir bajar a los aficionados para hacer sus necesidades. Y aún algo más incomprensible, el menosprecio a la afición del Athletic, dando prioridad absoluta a los vuelos de la afición madrileña. Si a esto sumamos que en esa terminal no funcionaban ni las máquinas de vending ni la cafetería, que no había agua, que no funcionaba el Aire Acondicionado, de que no había información de ningún tipo, etc, etc.

En resumen un auténtico desastre organizativo en el aeropuerto que dejaba un penoso sabor de boca de ese país.

Final de Copa 2012

Y llegamos a finales de Mayo. Final de Copa. Se repite la final de hacía 3 años, entre el Athletic Club y el FC Barcelona. De nuevo, la afición del Athletic Club debe pagar los platos rotos del complejo de inferioridad del presidente del Real Madrid, que se inventa unas obras imprescindibles en su estadio para evitar que el Barça se proclame vencedor en su estadio. Está claro que cada uno en su casa hace lo que le venga en gana, pero entonces señores, no alardeemos de señorío.

Seguimos hablando del desproporcionadísimo precio de las entradas de la final, partiendo de 60 € (en el palomar) hasta las de 180, 200 y 250 €. Si comparamos los precios que se tuvieron que pagar por una final de Europa League podemos considerarlo un ROBO con mayúsculas. Si se compara con los precios de un partido habitual en San Mamés, sólo con un robo en minúsculas.

En cualquier caso, la RFEF por proponer esos precios, como Athletic Club y FC Barcelona por aprobarlos, son responsables de esa barbaridad. Si los hinchas del Schalke se quejaban de los 90 € pedidos por asistir a San Mamés, como de “sexo telefónico”, cómo deberíamos clasificar estos precios para la final? ¿Tal vez como “entrada al fútbol con final feliz”? ¿Tal vez como “sexo en grupo”? Estamos perdiendo el norte. Y ya nos lo dicen los alemanes (que no Merkel), que cobran y ganan muchísimo más que nosotros.

Llega la semana de la final y... la Espe soltando mierda para desviar la atención sus despistes en las cuentas del Gobierno de Madrid, y el agujero negro de Bankia al que está metiendo a todo el país. Le sale redondo, todos los programas y canales (especialmente, y con una virulencia habitual en temas relacionado con lo vasco y/o Athletic, de la derecha rancia española) centrando su atención en la posible pitada al Himno. Pero a nosotros no nos engaña.

Como no, de nuevo las víctimas, la afición del Athletic, poniéndola en el punto de mira. Pero ¿no habíamos quedado que no se debía que mezclar política y fútbol?

Previamente, nos escandalizábamos al comprobar que una manifestación de la ultraderecha convocaba un marcha para el mismo día de la final. Pensamos, ilusos, que la Delegación de Gobierno de Madrid prohibiría la marcha ese día para evitar daños materiales y personas. Pero no fue así. Tras unos informes de la Policía advirtiendo del grave riesgo, dieron marcha atrás y se autorizó la marcha pero aplazándola al lunes posterior. Sin embargo, en una decisión incomprensible, e inaudita, el TSJ madrileño, acabó por autorizarla el mismo día de la final, sólo 3 horas y media antes del comienzo del partido. Con decenas de miles de aficionados vascos repartidos por Madrid. ¿Qué se buscaba con ese movimiento? Afortunadamente nadie tuvo que tirarse de los pelos por esas increíbles decisiones, pero denotan al menos muy poca sensibilidad. O al menos, sólo en un sentido.

Dejamos los políticos y nos centramos en.. las Botellas. Y sus compadres, que cancelaron los permisos para la apertura del Athletic Hiria desde el jueves (fecha en la que se preveía la llegada de la primera gran oleada de athleticzales) probablemente siguiendo las órdenes de algún alto cargo de la Comunidad de Madrid o del PP. A pesar de que al menos 4 conciertos habían sido ya confirmados para ese día: Iggy Pop, Marky Ramone, Gatibu y A Pelo y Tú, el Athletic Club tuvo que tragar y limitarse a abrir la carpa únicamente el día del partido. Con esto se provocaba que esos miles de aficionados estuvieran repartidos por toda la ciudad expuestos a posibles actuaciones de los convocantes de la marcha del día siguiente. Afortunadamente, el ambiente fue muy bueno, y fuimos genialmente acogidos por la gran mayoría del pueblo madrileño.

Y nos vamos a la carretera. Esa N1 y AP68 que une Madrid con Bilbao, obras en la N1 que ya estaban prácticamente acabadas... pero, nada, que vamos a aprovechar el día 24 de mayo (casualidad) para asfaltar 2 carriles (de los 3 existentes) justamente tras el peaje de Burgos. Conclusión, miles de conductores y acompañantes completamente parados en el peaje. Pérdida de varias horas. Casualidad.

Seguimos más adelante y... controles en la entrada a Madrid, cerca del Jarama. Completamente desproporcionados y que provocaron decenas de kilómetros de coches parados durante horas. Un trayecto que habitualmente se tarda unas 4 horas, se convirtió en un ratonera con el resultado global de hasta 8 horas de viaje. ¿En la carretera de Barcelona también se pusieron esos controles indiscriminados y desproporcioandos? ¿Quién dio esa orden? ¿Por qué cuando el viernes el PNV pidió explicaciones ante bochornosa actitud, el Ministro de Interior ordenó retirarlos? ¿No eran tan fundamentales para la seguridad de España?

Y seguimos con la Guardia Civil. Resulta que contradice el código de circulación el llevar banderas rojiblancas (y del Athletic) en el exterior del coche. Sí, únicamente rojiblancas y del Athletic, porque jamás se ha multado a un coche con banderas del Real Madrid, del Atlético ni de España. Tal vez ese artículo se ha publicado en el Código de Circulación después del 9 de Mayo tras la victoria del Atlético en Bucarest. Otra casualidad.

Y por supuesto, no podían faltar, los “enséñeme los papeles del seguro”, “muéstreme las bombillas de repuesto”, “la rueda de repuesto”, etc. Si es que velan por nuestra seguridad...

Todo esto sucedido en la carretera, ya era previsible, por repetido. Y es que era habitual en aquellos tiempos en los que solíamos acudir a las finales a Madrid desde Bilbao, pero en 28 años, se acaba por olvidar. Esa memoria...

Por no hablar de las ruedas pinchadas de los autobuses de los aficionados rojiblancos en una zona repleta de policías municipales y policía nacional. No les pudieron ver. Lástima.

E incluso las “bromitas” de algunos realizando indicaciones “erróneas” con sonrisita burlona cuando preguntabas por cómo salir más rápido de la zona del Calderón. Recuerda sospechosamente al caso Aitor Zabaleta... Curioso también.

En fin, que además de tener que sufrir en el campo, el viaje a esos partidos se ha convertido en auténtica odisea, repleta de obstáculos y provocaciones para la afición rojiblanca. Afortunadamente los más de 100.000 aficionados, supieron estar a la altura y no entrar a estas provocaciones demostrando que pese a lo que se quiere transmitir desde fuera, es una afición única y ejemplar.

Aún así, le duela a quién le duela, seguiremos viajando, seguiremos pagando viajes caros, seguiremos pagando multas, seguiremos pagando entradas caras, seguiremos pagando hoteles carísimos, seguiremos luciendo nuestros colores, seguiremos aguantando rallones y pinchazos en nuestros coches y autobuses, seguiremos aguantando insultos y agresiones, seguiremos apoyando a nuestro club allá donde juegue nuestro equipo, seguiremos yendo a finales imposibles, porque ninguno de esos que nos ponen piedras en el camino, jamás tendrán la fortuna de ser Athletic. Esto nos hace aún más fuertes. Aún más grandes.

GORA ATHLETIC!!!