domingo, 27 de mayo de 2012

El arco atesora el futuro rojiblanco

San Mamés vuelve a llenarse para acabar ovacionando al equipo tras el punto final a la temporada

Cuando en 1871 Giuseppe Verdi estrenaba una de las grandes obras maestras de la música, la ópera Aída, el fútbol ni siquiera había llegado a Bizkaia. Pero entre las partituras del gran artista transalpino se encontraba uno de los himnos más vitoreados por la afición que ayer, una vez más, se concentró en La Catedral para vivir en directo la tercera final en tres años.

Esa marcha triunfal, que se ha convertido en todo un icono de la afición, resume el sentir de un pueblo, plasmado ayer en las gradas del casi centenario estadio. Porque si el Athletic no ganó la final, la afición sí celebró el triunfo de los suyos. Esta temporada sin duda será recordada durante años y ayer el colofón final lo pusieron las 40.000 almas que se dieron cita en el estadio. Una ola, llena de sentimiento, empezó a recorrer de fondo a fondo el estadio cuando el partido ya agonizaba y el triunfo culé era más que una realidad. Pero no importaba. Los aficionados vitorearon y animaron a los suyos sin cesar, en una nueva, la enésima, exhibición.

El triunfo también se reflejó en las gradas. Nuevas generaciones de aficionados se han enganchado ya a las andanzas de los leones. El Athletic, que este año no ha levantado trofeo alguno, sí ha sembrado las bases del futuro. Un futuro que pasa por el sentimiento que ayer reflejaban las lágrimas de algunos de los niños cobijados bajo el arco de San Mamés. Ese es el futuro de un equipo que apela aún a la épica, que sigue queriendo triunfar cuando otros piensan solo en ganar.

Pero no solo las notas de esa obra genial del músico italiano inundaronLa Catedral. Antes, Rafa Rueda, El Mentón de Fogarty, Zea Mays e Itziarren Semeak pusieron a tono a los aficionados. Además, la noche fue emotiva, ya que en varias ocasiones se guardó un recuerdo especial para Iñigo Cabacas, aficionado asiduo a San Mamés que murió mientras celebraba uno de los triunfos del Athletic en Bilbao.

LA HEROICA FUE IMPOSIBLE Una hora antes del partido, mientras la galerna amenazaba con hacer acto de presencia, el polvo de las obras de San Mamés Barria hacía presagiar que la hazaña nocturna de losleones debía vestirse de heroica. Algo que el Athletic, en sus 114 años de historia ha paladeado muchas veces, incluso en esta temporada, pero que ayer fue imposible.




San Mamés no descansó y buscó siempre dar aliento a los jugadores, que estaban a muchos kilómetros de distancia. El estadio es el escenario en el que el Athletic ha vivido sus mejores noches, y ayer se preparó para vivir otra igual. Noches como aquella del pasado mes de marzo, cuando los leones domaron a los fieros diablos rojos del Manchester United. O como aquella de hace solo un mes, cuando otrosleones, esta vez portugueses, amenazaron a los antaño cachorros con dejarles fuera de una de sus dos finales de este año. Pero los rojiblancos entonces no se amilanaron y sacaron sus garras hasta morder la preciada presa.

Pero ayer, la historia ya vivida el pasado 9 de mayo, se repitió. La afición reunida en San Mamés vio perder a sus pupilos a través de seis pantallas gigantes. Como en Bucarest, el primer mazazo llegó nada más empezar. Después llegaron otros dos zarpazos que podrían haber herido el corazón de cualquier afición. Pero la del Athletic es diferente. Cuando los jugadores blaugranas alzaban la copa, ellos jaleaban a los suyos, agradeciéndoles el esfuerzo. Son dos finales perdidas, tres si se cuenta la de Valencia de hace tres años. Pero la afición de San Mamés no desvanece y espera ya futuros triunfos.

Fuente: DEIA