lunes, 16 de abril de 2012

El astillero pujó en el concurso para la cubierta del nuevo San Mamés

La Naval explora opciones en el área de estructuras metálicas de la construcción

A. DIEZ MON

La compleja situación que atraviesa el emblemático astillero sestaoarra ha obligado a sus propietarios a buscar nuevas líneas de negocio. Ahora suena con fuerza la opción de fabricar estructuras metálicas para la construcción y en esa línea, La Naval pujó sin éxito en el concurso de la cubierta del nuevo San Mamés. Al parecer, su oferta tenía un elevado precio debido a las adaptaciones que era necesario realizar en las instalaciones.

La licitación se resolvió el pasado 27 de enero y en el lote se incluían otras actuaciones como la cimentación de la fase 2 de la obra del nuevo campo del Athletic o la estructura metálica de la fachada. El contrato se lo adjudicó una UTE por un valor de 29,4 millones de euros IVA excluido. Según el calendario de ejecución de San Mames Barria el inicio de la fabricación de la cubierta arrancará en julio de este año, justo en el momento en el que concluye el expediente de regulación de empleo actualmente en vigor.

El tiempo de trabajo estimado ronda los seis meses, justo el periodo que se han alargado los cuatro eres encadenados desde abril de 2010.

Los sindicatos consideran que esa línea de negocio no es sólida. Las instalaciones del astillero y los trabajadores están preparados para construir barcos y no entramados metálicos. En ese campo, sostienen, hay decenas de empresas punteras en Bizkaia y no es posible competir en precio. Y añaden que seguramente tampoco en calidad.

UNA "OCURRENCIA" 

Es la última "ocurrencia" de la dirección para mitigar la falta de trabajo, afirman desde los sindicatos. Antes sonaron con fuerza otras opciones, como la remodelación de las instalaciones para fabricar molinos eólicos. Esa opción fue firmemente apoyada por el consejero de Industria, Bernabé Unda, ante los propios representantes de los trabajadores en las reuniones que han mantenido desde que estalló la crisis en el astillero vizcaíno.

"Todo son palabras vacías. Lo único real es que en La Naval no hay trabajo, hay un ERE y la empresa nos dirá en breve que no hay más remedio que activar otro", sostienen desde el comité. En su opinión, a la dirección "le ha venido muy bien" la anulación del sistema de financiación naval del Estado para "enmascarar su incapacidad" a la hora de contratar nuevos buques.

"Hace unos meses ni habíamos oído hablar del tax lease y tampoco había carga de trabajo. Realmente su anulación no ha cambiado gran cosa aquí", indican. Recuerdan en este sentido el buque atunero contratado el mes pasado por Astilleros Zamakona, en Santurtzi. O un poco más lejos, en Asturias, el acuerdo para fabricar 14 remolcadores cerrado por Armon a finales del año pasado.

La dirección, en ese sentido, defiende que La Naval está especializada en barcos de mayor tamaño y precio y que es en ese segmento alto del mercado donde se está resintiendo más la actividad por culpa de la crisis y de la tensión añadida del bloqueo del tax lease.

La empresa mientras tanto no renuncia a ninguna posibilidad de negocio. De hecho, recuerda que el proyecto de construcción del barco que instala molinos de viento en el mar está concluido y es válido. Insistirá además en la búsqueda de proyectos en el sector de las construcción y espera salir reforzada de la crisis con una reorientación y diversificación del negocio.


Fuente: DEIA