miércoles, 9 de noviembre de 2011

El Gobierno vasco cree «difícil» acabar en marzo de 2015, como mantiene el Athletic

José Ángel Corres, vicepresidente del Athletic, indicó en la última asamblea de compromisarios del club rojiblanco, celebrada en el palacio Euskalduna el pasado mes de octubre, que el nuevo San Mamés estará totalmente acabado en «marzo de 2015», aunque el equipo jugará en él ya desde la temporada 2013-14.

«No es imposible, pero sí díficil», indicó a EL CORREO una fuente del Gobierno vasco al tanto del día a día de las obras. «Es un escenario que todos defendemos. Se está haciendo un esfuerzo enorme por ir en plazos, pero la verdad es que vamos muy apretados», indicó.

Cuando la actual directiva accedió a Ibaigane, los trabajos del estadio acumulaban un retraso de seis meses. Una disputa entre dos UTE's de constructoras sobre las condiciones de licitación del concurso de movimiento de tierras demoró su inicio. El pliego se hizo público a mediados de diciembre de 2010, pero no quedaba claro si se podía usar dinamita o no. El asunto provocó que la excavación no comenzara hasta el 30 de mayo y que la cimentación comenzara el pasado mes de agosto, medio año después de la fecha prevista.

El proyecto es que el Athletic juegue la campaña 2013-14 en el nuevo San Mamés, al que le faltaría por levantar el fondo que estará donde hoy se encuentra la tribuna del palco. Hasta ese momento, el equipo contará con un campo con gradas en forma de U, sin cerrarse.

La duda en estos momentos es ver a cuánto se eleva el retraso. Las fuentes consultadas hablan de apenas unos meses. De esta forma, si se aprieta a las constructoras, en agosto, momento de inicio de la campaña 2015-16, San Mamés podría estar concluido.

Inversión no urgente

Aunque el Gobierno vasco ha advertido que, como consecuencia del impacto de la crisis en sus cuentas, aplaza sus aportaciones al nuevo estadio correspondientes al presente año y una parte de las previstas para 2012, ha asegurado a la directiva del Athletic que esa medida no será la causa de un hipotético retraso de las obras. En caso de producirse esa demora, el Ejecutivio de Patxi López sostiene que habría que situar el problema en los contratiempos sufridos.

«El Gobierno mantiene el compromiso global, pero no es una inversión urgente. Las obras avanzan sin nuestra aportación. La sociedad que construye el campo no tiene tensiones de tesorería, pero nosotros sí», indicó una fuente del Gabinete socialista.