miércoles, 14 de septiembre de 2011

El arco de San Mamés

Entrada sobre la Catedral y el arco en el Blog De Porsches, Escarabajos y Bicicletas en Pekín

En algún rincón de mi memoria tengo grabada aquella mañana de aquel verano de no sé muy bien qué año.
Me levantaba, como todas las mañanas, con la ilusión de poner en marcha aquel maravilloso ritual que hoy en día tanto extraño. Un buen cola-cao, muchas tostadas y el periódico abierto de par en par para sumergirme en absolutamente todas y cada una de las noticias relacionadas con la pretemporada del Athletic o con los entresijos del Tour de Francia.
Sin embargo aquella mañana, al coger el periódico y ver su portada, mi corazón pegó un respingo.
Iban a tirar San Mamés para construir un campo nuevo.
Salí de casa atropelladamente y, sin pensarlo dos veces, me fui a San Mamés a comprar, en la tienda del club, una postal con la foto del campo sacada desde la grada Norte en la que se ve la Tribuna Principal y gran parte del terreno de juego.
Al llegar a casa coloqué la foto en la cabecera de la cama y desde entonces siempre la he tenido cerca, por si a alguien se le ocurriera tirar el campo sin que me diera tiempo a echarle un último vistazo.
Desde aquella noticia han pasado muchos años en los que el proceso de construcción del nuevo campo ha seguido un largo recorrido que ha desembocado en la colocación de la primera piedra en mayo del pasado año.
Ahora sí la situación no tiene marcha atrás y pronto llegará el momento en que nuestras pupilas se inunden de un montón de recuerdos, sensaciones, olores, personas, momentos…que nos nublarán la vista mientras nuestro campo se desploma.
Será momento de mirar hacia delante y pensar en el futuro. En las nuevas generaciones que disfrutarán de su San Mamés al igual que nosotros hemos disfrutado del nuestro.
Sin embargo hay algo que me preocupa.
Más allá de la dura labor que tendremos que hacer para que los no iniciados se refieran al campo como San Mamés, a secas, y no como nuevo San Mamés o alguna composición parecida; me preocupa, decía, que los aficionados del Athletic que están por venir no tengan un símbolo que identifique su campo como sí lo hemos tenido nosotros.
Y me explico.
No tengo ninguna duda de que el diseño del nuevo campo es magnífico y se han incluido todos los avances con los que cuentan los campos de fútbol que se construyen en la actualidad, sin embargo, no tiene nada que lo diferencia de otros.
El proyecto que se ha presentado (sin que ni tan siquiera los socios digan esta boca es mía) carece de un elemento diferenciador que permita localizar, reconocer y ubicar San Mamés de un solo vistazo.
Creo que el magnífico arco de San Mamés, además de ser en su momento una solución pionera ejecutada por uno de los más prestigiosos Ingenieros de Caminos del país, se ha convertido en un símbolo, ya no sólo del Athletic, sino tambien de la ciudad y, cómo no, de los bilbaínos.
El proyectar el nuevo campo sin tener en cuenta este dato me parece un error histórico.
No digo que haya que coger el actual arco y meterlo con calzador en el nuevo campo, ni que cojamos el viejo arco y lo convirtamos en una pasarela peatonal. No.
Lo que quiero decir es que me parece necesario que se incluya en el proyecto un nuevo símbolo que todos los aficionados del Athletic reconozcamos y hagamos nuestro.
No se puede ejecutar un espectacular nuevo campo que sea o recuerde o evoque a absolutamente todos los nuevos campos que se están haciendo ahora mismo en el mundo.
Si en lugar de San Mamés se llamara Allianz Arena no creo que pasara nada.
San Mamés tiene que ser San Mamés. Único en el mundo.
Y para ello no hace falta que tenga capacidad para trescientas mil personas, ni que las escaleras sean de mármol y los pasamanos de oro. No. Solamente hace falta que tenga algo que nos permita localizar el campo con facilidad en cualquier foto áerea, plano de la city o al pasar por la A-8.
Sin ir más lejos los ingleses, que de fútbol y tradiciones entienden un rato, fueron capaces de derribar nada más y nada menos que SU estadio de Wembley porque consideraban que se había quedado obsoleto.
El nuevo campo se construyó en el mismo sitio y lo bautizaron como Wembley (a secas).
El encargado del proyecto fue un arquitecto británico, de nombre Norman y de apellido Foster.
Casualmente el elemento más característico de este campo es un arco que corona una de las tribunas.
Me gustaría saber si el señor Foster se inspiró en su Bilbao para diseñar Wembley.
No me gustaría ver cómo renunciamos a algo que otros sí son capaces de apreciar y legar a las generaciones venideras.
Todavía estamos a tiempo.