sábado, 18 de diciembre de 2010

Primer Socio Barria

Oscar Pérez, un joven bilbaino de 39 años, residente en Barakaldo, ha sido el primero en formalizar su condición de Socio Barria de quienes hace 15 años depositaron 5000 pesetas con la esperanza de convertirse en socios una vez construido el nuevo campo.


Este auxiliar de enfermería, que desarrolla su trabajo en el Hospital de Cruces, se muestra ilusionado tras haber conseguido alcanzar uno de sus sueños.

Enhorabuena, Oscar

Muchas gracias.

Te has convertido en el primer Socio Barria del Club

Han sido 15 años de espera y a veces pensaba que no iba a llegar nunca este momento. En cuanto me enteré de la campaña agarré el teléfono y llamé yo directamente al Athletic para solicitar una cita el día siguiente. Ser socio era mi gran ilusión desde que era un niño y al fin lo voy a poder conseguir.

Sin duda has demostrado una gran fidelidad al Club. Ni más ni menos que 15 años aguardando tu oportunidad

Hombre, yo sabía que antes o después este momento iba a llegar. En el campo actual se me antojaba inviable entrar como socio así que cuando salió aquella campaña de las 5000 pesetas me apunté enseguida. Un nuevo San Mamés se iba a construir, sí o sí. La incógnita eran los años que iba a tardarse en materializarlo, pero yo no he perdido nunca la esperanza. Hace dos años ya noté que el proyecto se aceleraba y ahora lo que tengo son ganas de verlo en pie.

¿Acudías a San Mamés durante todos estos años? 

Mira, presencié las Ligas siendo un crío ya que mi tío me solía llevar al campo. También fui abonado desde los 14 hasta los 19 años, aproximadamente. En los últimos tiempos he ido, pero en partidos sueltos, tampoco con excesiva regularidad. 

Por último, ¿qué crees que supondrá el nuevo campo para el Athletic?

Una serie de ventajas importantísimas. Por supuesto, una mejora considerable de los recursos económicos del Club. Además creo que será positivo proyectar una imagen de modernidad de cara al exterior, tanto de la entidad como de la regeneración que ha experimentado Bilbao. Era algo necesario porque, aunque nos vaya a dar pena dejar el actual San Mamés con ese romanticismo que posee, los tiempos cambian y hay que adecuarse a ellos.