martes, 28 de diciembre de 2010

La afición de Euskadi da un nuevo ejemplo de fidelidad

Llenará mañana San Mamés ante Venezuela y deja claro que el partido está por encima de los conflictos 


28.12.10 - 02:49 - IVÁN ORIO | BILBAO

La afición de la selección vasca ha vuelto a dar una lección de fidelidad y llenará mañana las gradas de San Mamés ante Venezuela en el regreso de la tricolor después de dos años de silencio y un tercero que ha sido salvado 'in extremis' cuando parecía también abocado al fracaso. Con su asistencia masiva a 'La Catedral' ante un rival menor como el combinado sudamericano, los seguidores han lanzado varios mensajes de calado que van más allá de la mera pasión por el fútbol. Primero, que estarán siempre con el combinado de José Ángel Iribar y Miguel Etxarri con independencia de la entidad de los contrincantes. Segundo, que serán ellos, y no terceras personas, quienes decidan por sí mismos el componente político, ideológico, identitario y deportivo que quieran concederle al encuentro. Y, tercero, que la cita navideña estará siempre por encima de las profundas divergencias y distintos intereses que separan en estos momentos a los representantes de los futbolistas y a los máximos responsables de la Federación vasca.

Que un grupo de hinchas duerma junto a las taquillas del estadio del Athletic bajo un cielo helador para asegurarse una entrada de Euskal selekzioa ante una desconocida 'vinotinto' es la máxima expresión de la lealtad. Días antes se habían agotado ya las localidades puestas a la venta en los cajeros multiservicios de la BBK y ayer los 2.000 'tickets' restantes 'salieron' a buen ritmo con largas colas junto al campo. Con estos antecedentes, todo apunta a que San Mamés vivirá mañana (20.45, ETB 1) una nueva fiesta que hará olvidar durante noventa minutos el tiempo perdido desde el choque ante Catalunya de 2007. Doce meses después de aquella cita, un conflicto que a la postre se ha demostrado ficticio sobre la denominación de la tricolor -Euskadi o Euskal Herria- cerró de un portazo la oportunidad anual de los aficionados de disfrutar con los suyos.

Otra Navidad sin partido hubiera sido casi letal para un evento al que las polémicas amenazaban con herir de muerte. Todavía con Iñaki Dobaran al frente, la Federación tuvo que pedir auxilio públicamente al subrayar que la controversia que envolvía habitualmente al encuentro espantaba a los patrocinadores y hacía cada vez más difícil encontrar un rival de máximo nivel. En 2008, el asunto se complicó cuando los responsables del fútbol vasco ya habían contratado la presencia de Irán y finalmente el encuentro no se disputó por la negativa de los futbolistas a jugar con el nombre de Euskadi. Ese dinero hubo que pagarlo, aunque quizás la peor herencia de aquello es el escepticismo generado en las selecciones que pueden estar al alcance económico de la Federación. Movilizar a los internacionales en 'vacaciones' cuesta lo suyo, y los cuerpos técnicos necesitan seguridad antes de elaborar las convocatorias.

De hecho, cuando a mediados de este mes los futbolistas, agobiados por la presión social, confirmaron que esta vez sí jugarían dejaron una patata caliente a los dirigentes federativos, que trabajaron contrarreloj para encontrar un contrincante. Es necesario que ese consenso de mínimos entre ambas partes para rescatar el amistoso de la tricolor se consolide en el futuro con el fin de que desaparezcan las dificultades para hallar un 'enemigo' de enjundia y para convencer a los 'sponsors'. Un objetivo complicado a tenor de las duras críticas vertidas por los jugadores en su manifiesto y la velada réplica que recibieron por parte de la Federación durante la presentación oficial del partido. Casi todos están de acuerdo en que la mejor noticia es que el choque se va a disputar, pero en cuanto termine será necesario negociar unas bases consistentes y blindadas para que no se repitan los errores del pasado reciente.


Evitar la decepción
Los aficionados llenarán otra vez San Mamés y han vuelto a demostrar que están por encima de este conflicto. Se tendrán que poner las pilas las dos partes encontradas si el próximo año no quieren decepcionar a los seguidores, fieles a la selección vasca hasta en los peores momentos. Y es que, en realidad, visto los tres últimos años con perspectiva resulta complicado hallar un argumento objetivo que permita comprender por qué esta Navidad sí se celebrará el choque de Euskadi y las dos precedentes no cuando todo sigue igual que entonces. La reclamación de la oficialidad, origen de la controversia, sigue encima de la mesa y las posturas de los futbolistas y la Federación se mantienen muy alejadas.

La exigencia de la homologación internacional de Euskal selekzioa estará mañana muy presente antes y también durante el partido. A las 18.30 horas, Esait, la plataforma en favor de las selecciones vascas, ha convocado una manifestación que partirá desde El Arenal y finalizará en los aledaños de 'La Catedral'. La izquierda abertzale ilegalizada realizó ayer un llamamiento expreso a participar en la movilización a través de un comunicado en el que destacó, como ya hiciera Esait, que la cita de mañana «es mucho más que un mero encuentro entre dos selecciones». Además, la Federación ha permitido a los componentes de la tricolor que salten al campo con una pancarta en la que se pedirá la oficialidad, un acto habitual en los choques de Euskadi.