domingo, 18 de octubre de 2009

Lakua pretende incluir equipamientos culturales en el futuro San Mamés

El Gobierno López desea "integrar el futuro campo en su entorno universitario"

bilbao. El Ejecutivo socialista que encabeza Patxi López pretende que San Mamés Barria sea algo más que un estadio de fútbol. Una pretensión que no había contemplado la Diputación Foral de Bizkaia, que también aportará 55 millones de euros al futuro campo del Athletic. Desde Lakua estudian la posibilidad de que los espacios interiores del recinto rojiblanco cuenten con equipamientos culturales.

Pese a ser el último en llegar a un proyecto que marcará el futuro de Bilbao y en el que mostró serias reticencias a su entrada -la consejera de Cultura, Blanca Urgell, llegó a asegurar que "el nuevo San Mamés no entra dentro de nuestras prioridades" 18 días antes de que Patxi López se reuniera con Fernando García Macua para dar el sí a la incorporación del Gobierno al proyecto-, el Ejecutivo socialista pretende dejar su impronta en la próxima sede rojiblanca tras haber rectificado su postura al conocer el impacto económico que generará la construcción del campo rojiblanco tanto en la sociedad bilbaina como en el resto de Euskadi.

Argumentan desde Gasteiz que una infraestructura como el futuro San Mamés no puede ser infrautilizada después de haber requerido una buena inversión de dinero público. Defienden que si su uso queda restringido al Athletic, "sólo se utilizará un día cada dos semanas, cuando haya partidos, y habría que ver en cuántos partidos de la temporada se va a llenar un campo de 53.000 localidades".

Lo que no contempla el proyecto de San Mamés Barria -cuya maqueta presentarán mañana el presidente del Athletic, Fernando García Macua; el presidente de la BBK, Mario Fernández; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, acompañados por el arquitecto que ha diseñado el campo, César Azkarate- es la pista de atletismo que Patxi López insinuó en Telebilbao que debería tener.

Desechada esa opción, los socialistas pretenden que la inversión de dinero público que harán las instituciones revierta "en forma de servicios a la comunidad. Servicios que tienen que estar enmarcados en el que contexto físico en el que va a estar San Mamés". Y remarcan desde Lakua que el futuro campo rojiblanco convivirá con un campus universitario en el que diariamente habrá miles de personas.

La ecuación que el gobierno López plantea ahora a Azkarate y su equipo de la ingeniería IDOM es la de diferenciar dentro de las instalaciones rojiblancas "los espacios que satisfagan las necesidades del Athletic y que el resto, ya que hay una inversión de dinero público, se haga con una visión de utilización pública, tanto a nivel deportivo como cultural".

Esas equipaciones, que podrían ser usadas tanto por los universitarios como por el resto de bilbainos, podrían contemplar la presencia de bibliotecas, salas de estudio o gimnasios. Porque desde Lakua también argumentan que San Mamés Barria no debe ser concebido como un centro comercial de ocio, en el que convivan tiendas de moda con locales de hostelería "porque eso ya lo tiene Bilbao a un kilómetro de distancia del futuro campo en Zubiarte".

Esta propuesta que surge desde Lakua choca con las pretensiones iniciales que mostró el Athletic, presidido entonces por Ana Urquijo, cuando realizó la presentación del primer proyecto de San Mamés Barria en marzo de 2007. Aquel campo, que preveía un aforo de 58.000 localidades, contaba con tres anillos de gradas y reunía muchos palcos VIP, en los que los directivos rojiblancos tenían puestas grandes esperanzas para aumentar los ingresos de la entidad.

El proyecto que presentarán mañana todos los implicados, a excepción de los representantes del Gobierno López, prevé un campo en el que ha desaparecido uno de los anillos de graderíos, así como su revestimiento exterior que lo asemejaba al Allianz Arena muniqués, que iba a contar con un sistema de iluminación que se activaría cada vez que el Athletic marcara un gol. La actual coyuntura económica ha aconsejado a los promotores de la obra desechar esta opción, con el fin de aquilatar los presupuestos de un campo para cuya construcción hará falta una inversión de 164 millones de euros, pero que generará ingresos por valor de 584 millones, además de crear 5.600 puestos de trabajo. Además, las instituciones recuperarán 92 millones de euros en recaudación tributaria.


Fuente: www.deia.com