jueves, 29 de marzo de 2007

«Queremos dejar todo hilvanado para que el que venga sólo tenga que rematarlo»


JUAN CARLOS ERCORECA, VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL ATHLETIC

Encarrilado ya el nuevo estadio, Ercoreca pide al entorno que se olvide de las elecciones hasta que el Athletic certifique la permanencia

Es el hombre fuerte de la directiva del Athletic. La mano derecha de Ana Urquijo. El artífice de llevar a buen puerto 'San Mamés barria', la sociedad formada por el club rojiblanco, la Diputación de Vizcaya y la BBK para financiar la construcción del nuevo estadio, que el pasado viernes recibió el refrendo de los socios compromisarios. Dicen quienes conocen a Juan Carlos Ercoreca que es muy tozudo, un trabajador infatigable, y advierten al periodista de que no espere frases explosivas. El vicepresidente primero recibe a EL CORREO en su despacho de Ibaigane. Sobre la mesa, el recorte de la entrevista que este periódico realizó la pasada semana a la presidenta con algunas de las respuestas subrayadas en rojo. Ercoreca se enorgullece de pertenecer a la junta que ha sacado adelante el proyecto del nuevo San Mamés. Asegura desconocer cuándo se celebrarán las elecciones, y si hace cuatro meses mantenía que en junio abandonaría el club, ahora no se muestra tan rotundo. De momento, su única preocupación es que el Athletic logre la salvación.

-Todavía resuenan en el Palacio de Euskalduna los suspiros de alivio de los miembros de la junta directiva cuando los socios dieron luz verde al nuevo campo.

-Sí, sí, sí. Fue un alivio. Pero mire, en este punto quiero ser absolutamente sincero. Días antes de la asamblea trasladé una reflexión a los miembros del grupo de trabajo del club. Les recordé que habíamos hecho todo lo que había que hacer para que el proyecto fuera bueno, entendido y respaldado por los compromisarios. La suerte estaba echada. Sólo faltaba la guinda.

-Al escuchar las intervenciones de algunos asistentes que rechazaron la construcción del estadio, ¿pensaron que el plan se iba al traste?

-Lo único que me preocupaba era que la asamblea dirigiera su voto en función de la situación deportiva del equipo o de si le gustaba o no la junta directiva. Cuando conocimos el resultado comprobamos que la gente había votado un proyecto. También es cierto que hubo quien se posicionó en contra porque albergaba dudas que nosotros no supimos aclarar, algunas de ellas porque no podíamos. Como el plan de financiación, que es algo sobre lo que estamos trabajando ahora.

-Y también hubo socios que admitieron que votaban en contra porque no entendían cómo se afrontaba un proyecto de esta envergadura cuando lo prioritario era solucionar el problema deportivo.


-Sé que era difícil separar ambas cosas. Lo que le ocurre al equipo nos interesa a todos y lo urgente es solucionar la situación deportiva. El empujón a la construcción del nuevo campo es importante y sólo se convierte en urgente por un motivo: a la vuelta de la esquina hay unas elecciones municipales y forales y no podíamos aplazar el proyecto ocho o nueve meses. Pero entiendo que el campo no fuera lo más importante cuando se está sufriendo durante dos temporadas la amenaza del descenso.

-¿Qué habría pasado de haber sido rechazado el proyecto?


-La sociedad se hubiera disuelto. El Athletic tendría que haber hecho frente en solitario a unos gastos que ahora son de las tres partes, y se hubiera perdido un tren muy importante. Seguro que habría pasado otro, pero no sabemos cuándo. Hay gente que apostaba por haber esperado sentados a que llegara otra oportunidad, pero mi experiencia empresarial me dice que quien espera sentado se muere de asco.

Gestión complicada

-¿Habría arrojado la toalla la junta directiva?

-¿Dimitir? No. El apoyo al nuevo campo no era un plebiscito a nuestra gestión. Este proyecto no es de esta directiva sino de muchas anteriores y de las próximas que lleguen.

-Desde que surgió el primer proyecto del nuevo campo, hace más de diez años, todas las directivas han proclamado que los socios tendrían mucho que decir. Al final, sólo se les ha pedido el 'sí' o el 'no'. Da la impresión de que ni pinchan ni cortan. Y encima se les dice que si lo rechazan no sienten el Athletic. Un poco fuerte ¿no cree?

-No, para nada. Este club es muy complicado de gestionar. Y los instrumentos que tiene para su gestión, que son los estatutos, no están muy acordes a lo que es la realidad del Athletic. Quiero dejar clara una cosa. No hay ninguna duda de que los socios son los dueños de la entidad. Pero este club va más allá de los socios. Hay miles de peñistas y aficionados que se consideran dueños del Athletic o simplemente del Athletic, me da igual. Hay una afición impresionante que llena San Mamés y no es socia. Esa gente también tiene una ascendencia sobre el club y se considera partícipe de lo que ocurra en la institución. Si realmente hubiera ese concepto de propiedad, la iniciativa habría sido decir a los socios 'vamos a poner dinero y a construir nuestro campo, porque es nuestro club'. Si no se ha hecho nunca es porque no existe ese sentimiento de propiedad como tal. El socio es una persona que quiere ver los partidos, que anima y que desea que el equipo gane. Pero hasta ahí.

-¿Y el referéndum que prometieron en campaña electoral?

-Se podía haber hecho. Era muy fácil. Y el resultado hubiera sido mejor, porque la mayoría de los socios apoya la construcción del nuevo estadio. ¿Pero sabe qué hubiera ocurrido? Que luego habría gente que hubiera pedido que, además, el asunto fuera refrendado en una asamblea de compromisarios.

-Con el proyecto del campo ya en marcha, a su junta sólo le queda marcar la fecha de las elecciones a la presidencia, que parece un secreto de Estado. Entre sus colaboradores hay distintas sensibilidades. Unos opinan que se deben celebrar en cuanto acabe la temporada, otros que en julio y usted, al parecer, es de los que apuesta por retrasarlas a septiembre. ¿Es así?

-No, no, se equivoca. En la junta nadie ha hablado aún de fechas, porque el problema a día de hoy no son las elecciones, sino la situación deportiva del equipo, y ahí es donde tenemos que estar centrados.

-¿No sería una irresponsabilidad aguantar hasta septiembre y ceder al nuevo presidente una herencia no deseada? Me refiero al entrenador, fichajes... con los que el nuevo dirigente podría no estar de acuerdo.

-Para esta junta aguantar hasta septiembre sería una faena, pero decidiremos lo mejor para el Athletic. Convocando las elecciones en junio, en el mejor de los casos se celebrarían a finales de julio. ¿Sería mejor que a principios de septiembre? No podemos dejar el club empantanado sin entrenador ni fichajes, sin diseñar la pretemporada... Podríamos marcharnos el 16 de junio y dejar todo eso sin hilvanar. Pero queremos que todo esté hilvanado y que el que venga sólo tenga que rematarlo.

-Perdóneme que insista. ¿No cree que el futuro presidente debería incorporarse para gestionar en todos sus aspectos la próxima temporada? En septiembre no tendría ya ninguna capacidad.

-¿Y cuándo las hacemos? ¿Dígame!

-Inmediatamente después de acabar la temporada.

-Eso significa que las elecciones deberían ser convocadas a primeros de mayo. En esa fecha no sabemos cuál va a ser la situación clasificatoria del equipo. Mire, en estos momentos las elecciones sólo preocupan a quienes se van a presentar. Pero quiero dejarle claro que no tengo ninguna preferencia por hacerlas en junio, julio o septiembre. Lo único que me gustaría es acertar.

-En el 'impasse' entre la destitución de Sarriugarte y la contratación de Mané, usted me dijo que en junio se iba pasara lo que pasara. Estaba cansado, harto, desmoralizado... ¿Lo sigue manteniendo?

-Esto va por rachas. Hay días que parece que el trabajo fructifica y que sacas la cabeza. Y hay otros que sientes que todo lo que haces no vale para nada. Ya hace unos meses de esa conversación a la que se refiere. Era un momento duro. Estábamos haciendo un aprendizaje rápido de algo que no controlábamos. Ahora te das cuenta de que dominas un poco más los procesos y que el día a día es más agradecido.

«No he decidido nada»

-¿Entonces se va a presentar como candidato o en alguna plancha?

-Sinceramente no he decidido nada. Si sale una candidatura que me parezca seria y que me satisfaga, la votaré y punto.

-O sea, que no iría en ella.

-No, no. En principio no.

-¿Ni aunque fuera encabezada por Ana Urquijo?

-Ana está muy concentrada en los distintos frentes abiertos en el club y por su imaginación aún no ha pasado la posibilidad de presentarse. Es una gran presidenta, con una capacidad impresionante para unificar las distintas sensibilidades y transmitir una calma que en este club es muy necesaria.

-¿Y?

-Aquella carga que tenía cuando hace meses hablé con usted ya no la tengo. Pero me niego a ponerme a pensar ahora en que tengo que volver a la calle a hacer campaña. Nos quedan unos meses por delante y ahora sólo debo pensar en ganar al Racing y luego al Valencia.

-Cerremos el asunto. Juan Carlos Ercoreca no irá en ningunca candidatura.

-No digo que no. No tengo ni idea. Ya llegará el momento.

-Esta junta no será recordada por dar el último empujón al nuevo estadio, sino por dirigir el club en una de las campañas con los peores resultados de la historia.

- Eso me preocupa cero.

Fuente: El Correo Digital