domingo, 11 de marzo de 2007

Iñaki Arrieta Presidente del Colegio de Arquitectos de Bizkaia: «Todavía tenemos esperanzas de participar en el nuevo San Mamés»

Los arquitectos vascos buscan hacerse un hueco en la construcción del nuevo Bilbao. El presidente de la delegación de Bizkaia del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro (COAVN) reivindica la misma atención que se les presta a los extranjeros. Esta semana, se les ha abierto también otro frente: el nuevo campo de San Mamés.

Maite Redondo Bilbao

¿Por qué están tan enfadados con el Athletic?

No entendemos cómo en la reciente constituida sociedad San Mamés Barria, en la que concurren tres instituciones tan representativas para los ciudadanos de Bizkaia, se contrata un proyecto con unos señores determinados. Hemos estado durante el verano leyendo en la prensa su preocupación por garantizar una total transparencia en la contratación y ejecución de las obras del nuevo campo, pero esta empieza convocando un concurso público de ideas.

Dicen que todavía se puede reconducir la situación, ¿cómo?

Creo que estamos a tiempo para participar en el planteamiento de la nueva sociedad, pero depende de sus gestores si quieren que el colegio participe en una forma activa. Todavía desconocemos si el adjudicado consiste en el Proyecto Básico. Por eso, pedimos desde el Colegio que se reconsidere la actuación y se celebre un concurso público de ideas para arquitectos. Hay casos que cuando el programa de necesidades es muy complejo el propietario encarga un proyecto básico para ver las posibilidades que tiene y ajustar urbanísticamente y a nivel de presupuesto las cosas que hay que hacer. Todavía tenemos esperanzas de participar en el nuevo San Mamés.

Pero, por lo menos se ha adjudicado a una empresa vasca...

Ése no es el problema. No decimos que no se contraten a profesionales extranjeros, lo que pedimos es poder estar, que todo el mundo tenga opción y esto quiere decir que nos podamos presentar. Las instituciones tienen que sacar los concursos, luego que se elija al que quieran. Es una oportunidad de oro. Un concurso puede servir para que un arquitecto que no es conocido pueda ser un día conocido.

¿Por lo menos le gusta el proyecto para San Mamés?

Lo he visto a través de la prensa. No me parece mal, está en la línea de lo que se hizo durante el Mundial. Pero si soy sincero, creo que el efecto sobre la zona resulta un poco grande, da como la sensación de que va a salir sobre la ría.

¿Sobre la polémica de la pasarela de Calatrava prefieren no opinar?

Es un tema muy complicado, de esos temas que nos afectan en los dos sentidos. En principio, creo que no es nuestra guerra porque no es un colegiado nuestro, pero tenemos nuestro corazoncito dividido. Nos interesa que haya un cierto respeto por las obras de arquitectura. Aunque, por otra parte, hay que reconocer que los edificios tienen una labor social, el propietario es el usuario. El conflicto que se ha creado es por las distintas formas de concebir la ciudad entre el señor que quiere tener sus derechos y el colectivo. Yo no sé lo que ocurrirá, pero, desde luego, creo que se podía haber llegado a un acuerdo.

¿No les molestó que contrataran a Calatrava para construir esta pasarela?

Nos vendrá bien que este señor pueda levantar la cabeza, pero por otra parte, cuando se contrata a un arquitecto tendrán que tener muy claro lo que se contrata.

Foster, Hadid, Isozaki, Gehry... ¿Bilbao se está convirtiendo en una ciudad de megaestrellas de la arquitectura?

Las grandes ciudades funcionan en un merchandising de competitividad mundial y nuestras instituciones se han rendido a ello. Al igual que en el mundo de la moda, donde se utilizan a unas señoras que son las vedettes de la moda, en la arquitectura pasa igual. Pero, el trasfondo de toda esa construcción de la ciudad lo siguen llevando los arquitectos de siempre, los locales.

¿Qué opina del proyecto de Abandoibarra?

No creo que sea bueno que se contrate a una élite para que nos acabe la ciudad, como ocurre con Abandoibarra, aunque detrás de esa señora haya un equipo muy importante. No me gusta cómo se ha gestado el proyecto.


¿Y del proyecto de Philippe Starck para la Alhóndiga?

Es otro de los proyectos que no nos convence demasiado. No tanto porque el señor que lo está haciendo no es un arquitecto, que posiblemente a sus órdenes tenga muchísismos arquitectos. Pero, creo que no está suficientemente debatido. Por lo poco que hemos visto tampoco nos parece que lo que se plantea es una maravilla. Estamos volviendo a hacer una arquitectura de los años 80.

¿Bilbao está al límite de la construcción?

Todavía hay dos sitios que darán de sí muchos años: Zorrozaurre y Olabeaga. Queda también un tema muy importante como es la reforma interior. La ciudad nunca se acaba, hay que empezar a hacerla desde dentro.

¿Cuál es el sueño de cualquier arquitecto en Bilbao?

Cualquier zona antigua resulta interesante. Además, los barrios merecen una reforma importante. Estoy seguro de que los políticos lo contemplan dentro de sus estrategias. Mucha gente piensa que Bilbao tiene un límite físico y claro, a partir de ahí se cae al vacío. Pero, después de la línea de Bilbao sigue existiendo Erandio, Barakaldo, Arrigorriaga...

¿El colegio siente que tiene poca voz en la sociedad?

Cuando acepté el cargo tenía en la mente tres objetivos: transmitir los conocimientos de los arquitectos a la sociedad, la atención a los arquitectos colegiados y la relación con todas las instituciones públicas. Queremos abrirnos a la sociedad. Incluso tenemos previsto tirar la fachada y abrirnos a la calle.

¿No cree que la imagen de los arquitectos siempre ha sido un poco arrogante?

Se ha vivido como una especie de pedestal, pero la realidad social de hoy en día es otra, no tiene nada que ver.

¿Hay mucho paro?

En Bizkaia hay 1.200 colegiados y en Euskadi, unos 3.000. Pero, sobre todo, hay mucho paro encubierto. Me preocupa el alto grado de subcontratación al que está sometida esta profesión. Hay que facilitar la salida al mercado de los nuevos profesionales.

Fuente: Deia