domingo, 25 de marzo de 2007

«El nuevo campo empujará como un aficionado más»


«No será más caro que otro del nivel de los más modernos» César Azcárate El arquitecto de la empresa ACXT, encargado del proyecto base del nuevo San Mamés, ya aprobado, vivió con DEIA la dulce resaca

Igor Santamaría Bilbao

BILBAO amaneció lluvioso sólo horas después de que el Athletic iluminara su futuro con la aprobación en Asamblea del proyecto del nuevo San Mamés. Puntual a la cita con DEIA, César Azcárate, arquitecto de la empresa Idom ACXT responsable del proyecto básico, se presta con suma amabilidad a una visita guiada de su obra, las maquetas que con celeridad han regresado desde el Palacio Euskalduna al Museo de la vieja Catedral. Los aficionados que se han acercado al recinto de la exposición le reconocen, justo en el momento en que se está proyectando un vídeo donde él mismo disecciona las especificidades del vanguardista estadio donde jugarán los leones a partir de 2012. Tras la tensa jornada del viernes, su dicha -y alivio- trasciende de sus palabras para reflejarse en su mirada. Su felicidad es doble: la semana en la que ha sido aita la culmina con el nacimiento de otra "criatura", ésa que impulsará al Athletic, a Bilbao y, por extensión, a Bizkaia.

Imagino que radiante.

Inmensamente feliz. Aunque sea una muletilla, éste es un día histórico. Muy contento en lo personal y más aún en lo colectivo.

¿Cómo recuerda el día hasta la definitiva votación?

Fue muy intenso para todos los implicados. Pero, si todo proyecto tiene su día importante, de los que me ha tocado vivir y trabajar hasta la fecha (participó en el del BEC o en el de la Expo’2008 de Zaragoza), recordaré éste por encima de cualquier otro.

Quizás no seamos conscientes todavía de lo que se ha puesto en juego con buen resultado.

Seguro. Hasta que el estadio no esté completamente construido no se apreciará su impacto positivo sobre el Athletic, para la ciudad, sus usuarios, el equipo, la afición, sus prestaciones y capacidad como fuente de ingresos.

¿Cuándo se dirige el Athletic a su empresa?

Hace unos meses, cuando ve que existe un movimiento de Diputación, UPV, Ayuntamiento... toda la maraña institucional que podía dar una solución a un tema que coleaba desde hace una década. Todos hemos ayudado en ese puzzle con la cesión de ciertas cosas por todas las partes.

¿Se propuso alguna idea de inmediato?

La arquitectura tiene a veces reacciones explosivas, pero había que reflexionar este asunto con frialdad, seriedad y mucho componente racional. Cuando sabes que tienes que proyectar el nuevo campo para el Athletic te entra un sentimiento emotivo, pero eres profesional y al final pones encima de la mesa todas las cartas para que pueda satisfacer a todo el mundo. Me ha quitado muchas horas. Un amplio grupo de profesionales nos hemos dedicado a considerar todos sus intríngulis y el encaje en la ciudad.

¿Ha tomado algún modelo en concreto como referencia?

Partíamos con tres premisas: el aforo de 56.000 espectadores, la cercanía entre césped y público, y el tratarse de un campo catalogado "cinco estrellas" por la UEFA. A partir de ahí, viajamos con los directivos a estadios de Europa, a Alemania e Inglaterra, algo fundamental. Aprendimos cosas buenas, pero sobre todo de sus fallos. Esto último es lo vital para no repetir errores, como hubo en algunos germanos por las prisas del Mundial. Tampoco se trataba de copiar. Estamos ante algo propio y, en este caso, tratándose del Athletic , aún más. Éste será un campo único. Tendrá muchos puntos fuertes y exclusivos.

Desde la propuesta de Foster, Pelli y Hadid también idearon sus fórmulas. Y es que usted ha culminado años de más pasos atrás que hacia adelante.

Hemos tenido en cuenta todas las propuestas que se generaron. Era nuestra obligación recabar la información al completo para aprender de las cosas que no se adecuaban a lo que ahora pretendíamos. La principal rémora de Bilbao es el suelo. También a nosotros nos ha acotado. Somos conscientes de que la huella que se ha acordado es limitada. Era la máxima dificultad a salvar, si bien se ha dado con una operación de "chapeau", brillante en todas las facetas, limpia y transparente. Había que perder algo de espacio para el campo y para la UPV, aunque al final todos tenemos cabida. Me gusta soñar con que se le llame la nueva Catedral. La actual ha tenido un valor histórico impresionante a lo largo del siglo XX, y me gustaría que la futura contara con el mismo simbolismo o más.

Vivo, cambiante... Es la cualidad en que más ha incidido.

Los edificios no pueden ser unos trozos de piedra puestos de cualquier manera. Deben reaccionar con el entorno y el usuario. Digo que será vivo porque estará recubierto de vidrio, lo que le otorgará unos valores de transparencia, de reflejos. Y cambiante porque se verá diferente a lo largo de las horas del día y de las estaciones. No será igual en verano que en primavera, cuando le dé el sol o la sombra. Vibrará de forma pasiva y natural durante las horas del día. Y lo hará artificialmente, con un código de iluminación que estamos proyectando, cuando haya partido, bullicio, goles, cuando empuje el público. Y es que este nuevo San Mamés empujará como un aficionado más.

El sistema de iluminación es lo que más impresión ha causado a pie de calle. ¿De dónde han tomado la idea?

Que yo sepa no se emplea en ningún otro lado. Es tirar un poco de memoria histórica, como cuando se marcaba un gol y se lanzaba un cohete. O como actualmente, que el graderío suele llenarse de "flashes". Hemos querido que eso no se quede en el interior, sino trasladarlo fuera para que el ciudadano perciba con más fuerza si cabe que el Athletic está jugando. Y si marca, mejor.

¿Qué mensaje trasladaría a los nostálgicos del arco?

El arco no es un símbolo, sino que se ha convertido en tal. Pero nace de un problema estructural para sujetar una marquesina para tapar la Tribuna, en un momento determinado y para resolver una traba concreta. De nada serviría trasladarlo a un estadio que, por normativas, dimensiones de graderío y avances constructivos no tiene nada que ver con el antiguo San Mamés. No tiene sentido mantenerlo para dejarlo ahí, posado y caído como un objeto extraño y sin función estructural. Otra cosa es que se desee hacer algo con él en otro lugar, de manera casi arqueológica. Eso no está en nuestras manos. Además, todo el mundo pretende que el nuevo campo, en sí, sea todo él el nuevo símbolo. No sólo una de sus piezas.

Igualmente, han otorgado relevancia a la sostenibilidad.

Es obligatorio en cualquier edificio de hoy en día. Estamos trabajando no sólo en la conocida recuperación del agua y con las placas solares, sino también en la utilización de materiales en que haya poca emisión de CO2, o, si la hay, que se recupere de alguna manera.

¿Cuál ha sido la complejidad mayor para elaborar las entrañas (sotanos, graderíos...)?

Ajustar todo eso en el espacio. Ha sido asimismo un reto que lo ha hecho más interesante. El tener una huella pequeña y en ella meter los tres anillos de graderío para albergar la totalidad de los espectadores provoca que contemos ahora con un campo muy especial en su forma. Será difícil encontrar otro en el mundo con esa forma tan espectacular, comprimiendo mucho hacia abajo. Cuando esté construido completamente se apreciarán muchísimo mejor esos enormes voladizos que generan la impresión de que el campo está como volando, subiendo hacia arriba. Es algo grandioso.

La cercanía del público con el jugador era algo indisoluble.

Es inherente al Athletic ese efecto presión, no podía ser de otra manera. Al revés, había que potenciarlo.

La "inseguridad" es evidente en el actual San Mamés.

De ahí una de las necesidades del nuevo campo. Cumplir la normativa en tema de posible evacuación. Tendrá máxima accesibilidad y funcionalidad, sobre todo para las personas discapacitadas, con acceso preferente, muchas plazas y ubicación privilegiada.

¿Intuyen alguna dificultad a la hora de comenzar a ser levantado?

Estamos realizando los sondeos geotécnicos en el lugar y parece que no será un terreno complicado para cimentar, no hay grandes pendientes en el solar que afecten negativamente. No se prevén más contrariedades que las lógicas.

¿Qué llamará la atención al turista que visite Bilbao?

Su posición privilegiada en la ciudad asomándose a la Ría. La visión desde el lado de Deusto será sensacional. La citada iluminación y la sensación translúcida entre el graderío y la fachada. En su conjunto posee una exquisita amplitud visual.

La inversión ronda los 200 millones. ¿Es un campo caro?

No. Está en la línea de los estadios más modernos. Los más recientes, los de Alemania. No será más caro que otro de ese nivel. ¡Pero es que será uno de nivel! No sólo de graderío y césped.

¿Se le ha quedado algo en el tintero por hacer?

En absoluto. Estamos poniendo toda la carne en el asador y haciéndolo lo mejor que sabemos. El mejor campo posible.

Fuente: Deia