lunes, 19 de mayo de 2014

El arco de San Mamés, un símbolo rejuvenecido

EL ARCO DEL VIEJO SAN MAMÉS HA LAVADO SU CARA EN UN PROCESO QUE HA DURADO MÁS DE DIEZ MESES

AITOR MARTÍNEZ
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Emblema del viejo San Mamés durante décadas, el arco, uno de los pocos elementos del derruido campo que aún aguanta en pie, ha sufrido un lifting, un lavado de imagen llevado a cabo por la empresa Lointek, ubicada en Urduliz, que durante poco más de diez meses ha tenido a su recaudo al preciado símbolo. El arco, que presidió la viejaCatedral desde marzo de 1953 hasta que el 3 de julio del año pasado cuatro grandes grúas lo posaron en el suelo, está ya en Lezama, en el corazón del Athletic, en la factoría rojiblanca, donde en los próximos días será montado en su nuevo localización, enfrente de la tribuna Piru Gainza, justo detrás de los banquillos donde habitualmente se sientan los jugadores del Bilbao Athletic. Su montaje, quizá el paso más sencillo, toda vez que su traslado, primero a Urduliz y después a Lezama, así como su puesta a punto, implican ciertos riesgos, dará par concluido un proceso de casi un año de duración.


El primer paso una vez que el arco estaba posado sobre suelo firme, el más emotivo para los nostálgicos, fue su división. Cinco cortes que fraccionaron el emblema en seis trozos y 22 vigas de diferentes longitudes, de las dos que formaban inicialmente vigas de tracción que sujetaban la Tribuna Principal de San Mamés, novedosa por no tener columnas. Como si de un puzle se tratara, la media docena de piezas fueron marcadas antes de que dejaran atrás su antigua ubicación y fueran enviadas por carretera, gracias a dos convoyes de gran envergadura, a la empresa Lointek.


Una vez en Urduliz, los operarios comenzaron a lavar la imagen al arco, castigado por el paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas. El saneamiento de los distintos trozos trajo consigo la eliminación de todos los componentes que, ya obsoletos, formaban parte del sistema de drenaje por el cual el elemento constructivo evacuaba el agua acumulada. De esta forma, cazoletas, deflectores, canalones y bajantes fueron eliminados.


Los extremos del arco tampoco se han librado de retoques en estos meses. Y es que los apoyos en el viejo campo no son los mismos que los que tendrá en Lezama. Por este motivo, otro de los pasos realizados en su particular lifting ha llevado consigo la retirada del hormigón, los pernos y las cartelas que permanecían sujetos a ambos extremos, eliminando todo vestigio del arco inicial, pues impedían su colocación frente a la tribuna Piru Gainza en la factoría rojiblanca.


No son los únicos elementos que se han quitado del arco, pues los restos de las orejetas que sujetaban los tirantes y que aún permanecían en las 22 vigas de tracción, además de los pernos que todavía quedaban tras los cortes, también han sido eliminados. Las orejetas han sido sustituidas por otras nuevas que han sido soldadas, manteniendo, en todo momento, la posición original.

PREPARAR LOS BORDES Los extremos de cada uno de los seis trozos han sido los que mayores modificaciones han sufrido por parte de los operarios de la empresa Lointek. Los cinco cortes de precisión realizados han obligado a reemplazar los trozos de chapa que fueron eliminados durante el proceso, todo ello como parte primordial de la preparación de los bordes para el último paso, el que aún queda por hacer: su instalación en Lezama. Además, en los extremos se han colocado anillos de respaldo que facilitarán el posterior ensamblaje de los diferentes trozos.

Una de las cuestiones que queda por concretar y que se desconoce si se llevará a cabo, tiene que ver con un posible arriostramiento en la parte inferior de ambas vigas de tracción, que de hacerse efectiva, se llevaría a cabo tras soldar las nuevas orejetas y unos perfiles debajo de cada orejeta por la parte interior de cada perfil.

El proceso de lavado de imagen ha ido acompañado por varias capas de pintura blanca, con el objetivo de mantener la imagen pulcra del arco. Todos los elementos han recibido el mismo sistema de pintura. El primer paso ha sido el chorreado, al que le siguió una capa de imprimación de 50 micras. En tercer lugar, una capa intermedia de 100 micras y, a continuación, una capa final de 40 micras. Una vez que el arco se eleve orgulloso en Lezama, cuando todos sus elementos vuelvan a conformar una única unidad, una vez que ya estén soldados, se le aplicará una nueva capa de 40 micras.

De esta forma, en unas pocas fechas, el arco, símbolo del viejo San Mamés, rejuvenecido gracias a la empresa Lointek, presidirá la factoría rojiblanca.

Fuente: DEIA