sábado, 25 de febrero de 2012

Leones y diablos bajo la nieve

Los cuartos de Champions de 1957 con el ManU, sobre todo la ida, son una imagen de leyenda

En Bilbao es legendaria la eliminatoria de Champions ante el Manchester United de la temporada 1956-57. Y más aún la fotografía del encuentro de ida disputado en San Mamés. Conocido popularmente como 'el partido de la nieve' finalizó con la victoria de los leones por 5-3. Aunque, en la vuelta, que no se disputó en Old Trafford sino en Maine Road, los diablos rojos se impusieron por 3-0 y dejaron en la cuneta a los dirigidos entonces por Fernando Daucik. En las filas bilbaínas jugaron históricos como Carmelo, Orue, Garay, Canito, Maguregi, Artetxe, Gainza...

Poco tiempo después, ese choque adquirió además una dimensión distinta. El ocho de febrero de 1958 la plantilla al completo del Manchester United volvía a casa después de jugar los cuartos de final de la Copa de Europa ante el Estrella Roja en Belgrado. En el vuelo 609 de la British European Airways. Habían empatado a tres y el cómputo global les era favorable por 5-4. En semifinales les esperaba el Milan. Hicieron escala en Munich para que repostara el Airspeed Ambassador. Tras dos intentos nulos para despegar de tierras alemanas, el aparato no ganó la altura deseada y se estrelló contra una casa.



Murieron veintitrés personas entre futbolistas, cuerpo técnico y personal aéreo. Siete de los diablos rojos que se habían medido al Athletic dejaron allí su vida, Pegg, Taylor, Whelan, Edwards, Jones, Colman y Byrne. El octavo jugador fallecido fue Bent. Tampoco sobrevivió su entrenador, Tom Curry. Bobby Charlton fue uno de los supervivientes.

Pero, retomamos el choque que se jugó en La Catedral, el 16 de enero de 1957. Nevaba sobre Bilbao, sobre San Mamés. Los leones se adelantaron hasta el 3-0 con un doblete de Uribe antes de la media hora de juego y un tanto de Markaida al borde del descanso. En la reanudación, en los diez primeros minutos, Taylor y Viollet redujeron distancias hasta el 3-2.

Los leones vieron puerta de nuevo a falta de veinte minutos para el pitido final del colegiado alemán Albert Dusch. Y Artetxe colocó poco después el esperanzador 5-2 en el marcador. Pero aún hubo un último coletazo de los diablos rojos, con un gol de Whelan en el minuto 85. Final con 5-3.

Quedaba el partido de vuelta. El escenario no fue Old Trafford, que se inauguró el 19 de febrero de 1910. La guarida del ManU fue gravemente dañada por los bombardeos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Y durante un tiempo tuvo que jugar en Maine Road, estadio del rival Manchester City mientras se realizaba la reconstrucción.

Y fue en ese campo de Maine Road donde tuvo lugar el segundo asalto entre leones y diablos rojos, a pesar de que Old Trafford vivió su reestreno en 1949. Viollet hizo el primer tanto de aquel 6 de febrero de 1957. Quedaba muy poco para el descanso. Taylor consiguió el 2-0 en el minuto 70 y Berry apuntilló al Athletic en el 85.

Carmelo Cedrún era el portero del Athletic, otro de los grandes iconos del portal bilbaíno. Recuerda para MD algunos detalles de aquella eliminatoria. "El de San Mamés fue un partido impresionante por los dos equipos, con nieve, balón y líneas rojas... Fue de miedo, de tú a tú. Un partidazo, al ataque. Ellos prácticamente eran una selección inglesa, un equipazo, pero nosotros también lo éramos. Estábamos bien físicamente, pero en el segundo teníamos algunos lesionados y ya no anduvimos muy...", recuerda el de Durango.

Y ese segundo choque tuvo trampa. "Ellos fueron muy listos, nos metieron en el campo del City, con agua, barro, un patatal... A Old Trafford no le pasaba nada", comenta el exguardameta. Y a esa circunstancia se unió otro capítulo negativo, narrado en primera persona. "Taylor me dio un patadón y me rompió la rodilla, entonces no había cambios y tuve que aguantar. También recuerdo que teníamos otros lesionados, Etura tuvo que jugar de delantero centro...", apunta.

Ahí se esfumaron las esperanzas con las que habían terminado el choque de La Catedral. "Claro que las teníamos, si hubiésemos tenido el equipo al completo... Porque el titular era muy superior al que había si salían otros. Allí no estuvimos igual, bajamos físicamente", indica Carmelo, al que no le hizo ninguna gracia el resultado: "No me gusta perder ni al parchís. Si no me hubiese lesionado la rodilla...".

A pesar de todo, cuando un año después conocieron la noticia del accidente aéreo del Manchester el golpe fue duro. "Aquello fue terrible. Si era casi la selección inglesa. Tengo las firmas de todo el equipo del 5-3, fuimos a cenar al Hotel Carlton y ahí me firmaron todos. Murieron gran parte de ellos", rememora con tristeza.

Pero tiene una anécdota más alegre tras ese suceso. "Con Viollet, que me metió un gol por toda la escuadra, coincidí luego en mi equipo de Estados Unidos. Me conoció enseguida, en los aviones siempre íbamos hablando en la última fila. Me decía que se acordaba mucho del partido de San Mamés, que era el mejor que había visto en su vida", rememora.

Ahora, Carmelo celebra que los leones se vuelvan a cruzar con el Manchester. "Me alegro, a ver si tienen suerte. Ellos ahora no andan muy boyantes, pero nosotros llevamos muchos partidos y se nota. Ellos tienen un buen equipo, parece que De Gea está entrando, pero ellos fuera de casa son muy peligrosos, con gente rápida como Rooney y Chicharito. Pero hay que confiar en nosotros, si los jóvenes nuestros lo hacen bien igual también les vuelven locos", advierte.



Fuente: Mundo Deportivo