sábado, 20 de agosto de 2011

98 aniversario inauguración de San Mamés

El 21 de agosto de 1913 Bilbao asistió, con auténtico entusiasmo, a la puesta de largo del estadio de San Mamés, en la actualidad el más antiguo y carismático del fútbol español y principal seña de identidad del Athletic. Aquel día, a las 17:20 h, los bilbaínos desbordaron todas las expectativas de los directivos del club y llenaron con creces las 3.500 plazas previstas para el torneo inaugural, un triangular entre el Athletic ­con una alineación en la que militaban Solaun, Belauste y Pichichi, entre otros­, el Racing de Irún y el Sheperd's Busch inglés.

El primer gol de la historia del campo lo marcó el mítico Pichichi al Racing de Irún en el primer choque del torneo. Después, en un encuentro presenciado desde la grada por los Reyes Alfonso XIII y María Cristina, el Athletic caería ante el equipo inglés por cero goles a uno. Sin embargo, el resultado era lo de menos.
San Mamés en el día de su inaguración: 21 de agosto de 1913
Más significativo fue el camino emprendido por Alejandro de la Sota, entonces presidente del Athletic, para llevar a buen puerto la construcción del nuevo estadio. El campeonato de España de 1911, disputado por primera vez en Vizcaya, obligó a la directiva a acelerar las gestiones para buscar un campo más cómodo y cercano que el de Lamiako, que se quedaba pequeño al mismo ritmo que crecía la fiebre por el balompié.

De hecho, se intentó establecer el terreno de juego en las campas de Jolaseta, en Neguri, pero el aficionado bilbaíno aún tenía que rascarse el bolsillo para pagar el billete de tren ­2,90 pesetas en primera y con entrada incluída­.

Finalmente, de la Sota logró que la Asamblea de socios aprobase la construcción del nuevo estadio en los terrenos de prolongación de la Gran Vía, próximos al asilo de San Mamés y rodeados de huertos y caseríos. Las obras se iniciaron el 20 de enero de 1913 y los costes ascendieron a más de 89.000 pesetas de la época. En cualquier caso, el trabajo se realizó con diligencia y en agosto pudo inaugurarse el recoleto estadio, de inconfundible sabor inglés, con una tribuna de madera de seis filas de fondo y los palcos y el terreno de juego cuajados de macizos de flores. El mismo estadio que llegaría a convertirse en 'La Catedral' del fútbol español.



Fuente: El Correo