jueves, 17 de mayo de 2007

El derribo de la Feria de Muestras llenará 1.850 camiones de material para reciclar

El desmantelamiento está siendo selectivo para poder reutilizar después los 18 materiales resultantes
Alberto G. Alonso

Bilbao. La vieja Feria de Muestras de Bilbao, cuyo desmantelamiento se inició a principios de año, generará alrededor de 50.000 toneladas de residuos y escombros, cantidad suficiente para llenar casi 1.850 camiones tipo volquete, capaz de transportar 23 toneladas de peso. Todo este material está siendo ya reciclado o reutilizado en función de su estado y peligrosidad y parte del mismo ha sido donado a varias ONGs o instituciones como más de 400 sillas que han sido entregadas a la Federación de Ikastolas.

Y es que, medioambientalmente hablando, la demolición de los seis pabellones feriales sitos al lado de San Mamés esta siendo modélica. El contrato sacado a concurso por BEC especificaba la necesidad de llevar a cabo un desmonte selectivo de los edificios que ocupan más de 50.000 m2 de superficie.

Una labor que no llevará más tiempo que un derribo al uso, ocho meses de plazo, pero que si ha supuesto un mayor coste económico al tener que realizar una labor más especializada.

Desde fuera parece que el derribo no ha comenzado, pero, ya pasado el ecuador del contrato, la labor de la piqueta y la cizallas mecánicas ha acabado con los pabellones 2 y 3 y esta semana será desmantelado prácticamente el número 1.

"Todo está transcurriendo según los planes previstos " comenta el director técnico de BEC, Juan Carlos Sinde, mientras una gran pala excavadora recoge un abultado montón de restos de madera y los deposita en un gran contenedor para llevarlos a reciclar.

Explica que "primero se ha procedido a retirar todos los elementos que componían los despachos, cafetería y almacenes, una labor que nos ha llevado más de mes y medio porque es muy trabajoso quitar todo e ir acumulando por elementos", explica. Roberto Otxandio, administrador de Exbasa, la empresa que se está encargando de todas las labores del derribo, indica que "ha sido cuando más hombres hemos tenido trabajando, algo más de medio centenar. El menudeo es lo más complicado".

El proceso ha seguido retirando los kilómetros de instalaciones eléctricas, fontanería y conductos de aires acondicionados, que se extendían por las paredes y techos de los pabellones. "Los hemos dejado desnudos para proceder a su derribo", indica de forma descriptiva Sinde.

residuos peligrosos En esa labor de destrozo selectivo se han extraído hasta 18 materiales diferentes, algunos de ellos de extremada peligrosidad que han sido retirados y llevados a un gestor autorizado para su tratamiento.

El más peligroso fue el primero en ser retirado. Se trata del fibrocemento de la uralita que conformaba el tejado del pabellón número 2 y cuyo componente esencial es el amianto. Sinde apunta "que su retirada se ha llevado a cabo con un proyecto específico avalado por Medio Ambiente y siguiendo todas las medidas de seguridad, incluso en su embalaje para que se lo llevaran". En total, se retiraron más de 10.120 m2 de fibrocemento.

Otro elemento de riesgo ha sido el piraleno, un componente de los transformadores eléctricos que manejaba la vieja feria para su uso y de los que han sido eliminados casi 8.000 kilos de material.

Aunque la demolición parece ingente son pocos los empleados que se trabajan ahora. "Tras el menudeo en el que si se llegaron a emplear hasta 60 operarios ahora son las máquinas quienes realizan el trabajo más duro", indica Otxandio mientras una cizalla mecánica corta con estruendo parte de la estructura de hormigón que divide los pabellones 1 del 4 y el 6.

Con todo en el suelo, otra máquina, una destrozadora, consigue que el cemento armado quede desmenuzado, casi en polvo. Después otro ingenio mecánico, dotado de imanes, es el encargado de separar las varillas retorcidas del hormigón.

Por delante quedar derribar el resto de pabellones con la previsión de que el último sea el 5, el más cercano al Hotel Hesperia. La última fase será retirar los casi 46.000 m2 de asfaltos que cubren los suelos.

La intención es que para octubre quede una parcela totalmente diáfana de unos 50.000 m2 de superficie rodeada de una valla que evite su invasión y la espera de que entre la siguiente contrata para construir el primer edificio universitario, en concreto la nueva Escuela de Peritos. Sinde destaca que "se taparan todo los huecos y se solucionará la diferencia de altura de seis metros que tienen los pabellones con un talud para evitar cualquier riesgo".


Fuente: Deia