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miércoles, 10 de abril de 2013

Un proyecto por un arco

El bilbaino y futuro ingeniero Erik Sandonis no ha dudado en realizar el proyecto final de carrera sobre las opciones de mantener con vida el arco de San Mamés
ARKAITZ ARAMENDIA




UNIDO al Athletic a través del afecto, de esos sentimientos que emanan desde lo más profundo para emerger en clave rojiblanca, el bilbaino Erik Sandonis, nacido en Cruces en 1988, decidió ir más allá el pasado mes de agosto para poner al servicio de una causa unos amplios conocimientos relacionados con la ingeniería. Y es que, a escasos meses de convertirse en ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, este joven aficionado rojiblanco no ha dudado en enfocar el proyecto final de carrera en torno al inminente porvenir de algo más que un símbolo para el Athletic y San Mamés: su arco, ese veterano arco que tantas batallas ha presidido desde las alturas. "Se trata de un símbolo y, como tal, sería una gran noticia que se pudiera seguir disfrutando de él, por lo que, vista la información que ya había al respecto y el interés del tema, decidí presentarlo como proyecto para estudiar cómo podría bajarse de allí arriba, fraccionarlo y trasladarlo hasta un lugar en el que poder mantenerlo a salvo", apunta Erik, que confiesa acto seguido que la idea gustó notablemente a sus profesores en Alicante, su lugar de estudio, y a sus amigos en Bilbao, quienes "me apoyan y me dicen que vaya hasta el final". 

Unos ánimos disfrazados de deseos por seguir disfrutando del arco más allá del final de la presente temporada, que no hacen sino reforzar la fe y las ganas de trabajar de Erik, cuyo tutor, para más inri, no es otro que un antiguo alumno del ilustre Carlos Fernández Casado, el catedrático que calculó e ideó el propio arco de San Mamés, inaugurado en 1953, pero nacido a través de un proyecto en 1950. "Por los cálculos que vienen de la década de los 50 y los que yo mismo he hecho, el arco pesa alrededor de 200 toneladas, mide 115 metros y tiene ya 60 años de recorrido a sus espaldas, lo cual no quiere decir que esté en malas condiciones, pero para según qué funciones podría no ser muy viable su utilización debido al coste que acarrearía la oportuna reparación", reflexiona Erik, que se refiere con dicha teoría a la posibilidad de utilizar el arco como pasarela. Una opción que según sus cálculos sería "posible", pero que podría traer consigo un elevado coste económico en pos de una reparación que no deberían conllevar otras hipotéticas utilizaciones. Y es que a fin de dar con la tecla que pudiera contribuir a que tan señalado arco continúe vigente, visible, en algún punto de Bizkaia, una posibilidad que haría "muchísima ilusión" a este joven estudiante de ingeniería, Erik apunta algunos de los lugares que, según sus cálculos, podrían dar cobijo a tan preciado inquilino. 

"Zorrozaurre, el Parque Etxebarria, Artxanda o incluso Lezama podrían ser lugares que podrían albergar el arco, que si fuese a reutilizarse como estructura, lo ideal sería partirlo lo menos posible, haciéndolo solo en dos partes, ya que seguirían siendo dos cachos de aproximadamente 60 metros. Cortarlo en más fracciones supondría seccionar partes principales y ello dificultaría el poder montarlo, aunque tampoco resultaría imposible", comenta el propio Erik, que también informa en su blog personal elarcodesanmamés.wordpress.com sobre cuestiones como el modo en el que fue construido y proyectado un arco que "al principio no iba a ser metálico, sino de hormigón, aunque posteriormente se cambió de idea". 

CON LA PEÑA DEUSTO El blog, que cuenta ya con cerca de 3.000 visitas con apenas una semana de recorrido en la red, sirve además para enlazar con la propuesta de recogida de firmas impulsada por la Peña Deusto en busca de salvaguardar al arco de su desaparición. "Yo me puse en contacto con ellos para ayudar en lo que pudiese al ver su iniciativa de recogida de firmas", confiesa Erik acerca de la trascendencia y el impacto que va adquiriendo la iniciativa, que cuenta ya con 24.000 firmas en pos de la supervivencia del mítico arco de La Catedral. No en vano, en el tradicional Hermanamiento de Peñas que tendrá lugar el sábado en Gamiz Fika, la Peña Deusto portará una pancarta de grandes dimensiones bajo el lema Sí al arco de San Mamés baietz, además de la intención de realizar una multitudinaria foto junto a la pancarta a las 13.00 horas en el campo de futbito. Se trata, en definitiva, de propuestas en pos de no decir adiós a un símbolo de San Mamés y del Athletic, un elemento de unión sobre el que avisa que seguirá trabajando el bilbaino Erik, cuyo proyecto deberá estar finalizado en junio. "Al ser un proyecto de final de carrera no puedo contar con todos los recursos posibles, pero espero que todo vaya bien y si además sirve para ayudar a que el arco siga vivo, sería increíble", reflexiona Erik, un futuro ingeniero con arqueado corazón rojiblanco

Vídeo de Euskadi Directo - EITB


 Fuente: DEIA

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El arco de San Mamés

Entrada sobre la Catedral y el arco en el Blog De Porsches, Escarabajos y Bicicletas en Pekín

En algún rincón de mi memoria tengo grabada aquella mañana de aquel verano de no sé muy bien qué año.
Me levantaba, como todas las mañanas, con la ilusión de poner en marcha aquel maravilloso ritual que hoy en día tanto extraño. Un buen cola-cao, muchas tostadas y el periódico abierto de par en par para sumergirme en absolutamente todas y cada una de las noticias relacionadas con la pretemporada del Athletic o con los entresijos del Tour de Francia.
Sin embargo aquella mañana, al coger el periódico y ver su portada, mi corazón pegó un respingo.
Iban a tirar San Mamés para construir un campo nuevo.
Salí de casa atropelladamente y, sin pensarlo dos veces, me fui a San Mamés a comprar, en la tienda del club, una postal con la foto del campo sacada desde la grada Norte en la que se ve la Tribuna Principal y gran parte del terreno de juego.
Al llegar a casa coloqué la foto en la cabecera de la cama y desde entonces siempre la he tenido cerca, por si a alguien se le ocurriera tirar el campo sin que me diera tiempo a echarle un último vistazo.
Desde aquella noticia han pasado muchos años en los que el proceso de construcción del nuevo campo ha seguido un largo recorrido que ha desembocado en la colocación de la primera piedra en mayo del pasado año.
Ahora sí la situación no tiene marcha atrás y pronto llegará el momento en que nuestras pupilas se inunden de un montón de recuerdos, sensaciones, olores, personas, momentos…que nos nublarán la vista mientras nuestro campo se desploma.
Será momento de mirar hacia delante y pensar en el futuro. En las nuevas generaciones que disfrutarán de su San Mamés al igual que nosotros hemos disfrutado del nuestro.
Sin embargo hay algo que me preocupa.
Más allá de la dura labor que tendremos que hacer para que los no iniciados se refieran al campo como San Mamés, a secas, y no como nuevo San Mamés o alguna composición parecida; me preocupa, decía, que los aficionados del Athletic que están por venir no tengan un símbolo que identifique su campo como sí lo hemos tenido nosotros.
Y me explico.
No tengo ninguna duda de que el diseño del nuevo campo es magnífico y se han incluido todos los avances con los que cuentan los campos de fútbol que se construyen en la actualidad, sin embargo, no tiene nada que lo diferencia de otros.
El proyecto que se ha presentado (sin que ni tan siquiera los socios digan esta boca es mía) carece de un elemento diferenciador que permita localizar, reconocer y ubicar San Mamés de un solo vistazo.
Creo que el magnífico arco de San Mamés, además de ser en su momento una solución pionera ejecutada por uno de los más prestigiosos Ingenieros de Caminos del país, se ha convertido en un símbolo, ya no sólo del Athletic, sino tambien de la ciudad y, cómo no, de los bilbaínos.
El proyectar el nuevo campo sin tener en cuenta este dato me parece un error histórico.
No digo que haya que coger el actual arco y meterlo con calzador en el nuevo campo, ni que cojamos el viejo arco y lo convirtamos en una pasarela peatonal. No.
Lo que quiero decir es que me parece necesario que se incluya en el proyecto un nuevo símbolo que todos los aficionados del Athletic reconozcamos y hagamos nuestro.
No se puede ejecutar un espectacular nuevo campo que sea o recuerde o evoque a absolutamente todos los nuevos campos que se están haciendo ahora mismo en el mundo.
Si en lugar de San Mamés se llamara Allianz Arena no creo que pasara nada.
San Mamés tiene que ser San Mamés. Único en el mundo.
Y para ello no hace falta que tenga capacidad para trescientas mil personas, ni que las escaleras sean de mármol y los pasamanos de oro. No. Solamente hace falta que tenga algo que nos permita localizar el campo con facilidad en cualquier foto áerea, plano de la city o al pasar por la A-8.
Sin ir más lejos los ingleses, que de fútbol y tradiciones entienden un rato, fueron capaces de derribar nada más y nada menos que SU estadio de Wembley porque consideraban que se había quedado obsoleto.
El nuevo campo se construyó en el mismo sitio y lo bautizaron como Wembley (a secas).
El encargado del proyecto fue un arquitecto británico, de nombre Norman y de apellido Foster.
Casualmente el elemento más característico de este campo es un arco que corona una de las tribunas.
Me gustaría saber si el señor Foster se inspiró en su Bilbao para diseñar Wembley.
No me gustaría ver cómo renunciamos a algo que otros sí son capaces de apreciar y legar a las generaciones venideras.
Todavía estamos a tiempo.